Mauricio Kuri y el pánico moral anti-trans
Por Antonio Medina Trejo *
El gobernador de Querétaro, Mauricio kuri González, subió un video a sus redes sociales el pasado 25 de mayo en el que anunció que va a vetar la Ley de Identidad de Género que aprobó el Congreso de su estado el pasado mes de abril. La razón, dijo con determinación, porque “permite que niñas, niños y adolescentes puedan cambiar de sexo en su acta de nacimiento según su autopercepción” y “va en contra de los valores, la educación y la integridad de las familias queretanas”.
Su mensaje lo cerró con la frase que ya se volvió slogan para la derecha y ultraderecha internacional: “Con nuestras niñas y niños no se metan”.
El problema es que el gobernador no leyó la ley aprobada por una mayoría de 14 legisladores y legisladoras del Congreso de Querétaro, pues ésta solo contempla el trámite para personas mayores de edad y se detalla que es un procedimiento administrativo ante el Registro Civil, sin juicios, sin hormonas, sin quirófanos, sin intervenir los cuerpos de nadie, sólo busca que las personas trans mayores de edad tengan una nueva acta de nacimiento en la que su identidad de género concuerde con su autopercepción.
Ante las mentiras del gobernador, cabe preguntarse ¿por qué Mauricio kuri insiste en que es para infancias trans esa ley? ¿Acaso es porque el pánico moral vende? ¿O será porque es año preelectoral, y este tema de moralina retardataria polariza y atrae votos conservadores?
Kuri debe saber que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ya falló cuando menos en cinco ocasiones a favor de los Derechos de las infancias trans, aunque es preciso subrayar que en el caso de Querétaro el tema de infancias no entró a la ley.
La mismas Corte ha tumbado desde 2023 uno por uno los candados de edad para el reconocimiento de la identidad de género, como en Jalisco, Oaxaca y Estado de México, invalidando fragmentos de la ley que exigían “ser mayor de edad” para rectificar el acta.
Esos requisitos violan los derechos a la “igualdad, no discriminación, libre desarrollo de la personalidad y a la identidad de género autopercibida”, sostuvo la Corte en su momento, al tiempo que explicó que “los procedimientos para niñas, niños y adolescentes deben incluir ciertas salvaguardias, pero no prohibiciones”.
El criterio es claro: “condicionar el reconocimiento de identidad de género a la edad viola los artículos 1° y 4° constitucionales”. La propia Corte reiteró que sus sentencias “son obligatorias para todas las autoridades del país y su cumplimiento no puede quedar sujeto a criterios políticos o legislativos locales”.
Si la ley de Querétaro efectivamente incluía a menores, Kuri estaría vetando una norma que busca armonizar al estado con la Constitución. Si la ley era solo para mayores de 18 años, como ha ratificado el Congreso, entonces el gobernador miente para justificar el veto y, de paso, bloquea un derecho que la Corte ya protege para personas adultas trans desde la acción de inconstitucionalidad 131/2017.
En cualquiera de los dos escenarios, el veto incurre en falta, ya que desacata la jurisprudencia de la SCJN y desinforma para frenar un derecho ya reconocido. Ambas, a todas luces, son formas de violencia institucional contra un sector históricamente excluido.
El trasfondo: pánico moral
Sin duda, detrás de esa decisión del gobernador hay un conservadurismo que no se atreve a decir su nombre, pues Kuri dice que es un “tema ideológico” que se quiere imponer por la “izquierda radical” a quienes defienden el derecho a la identidad de género y habla desde una superioridad moral de “destruir vidas” y “trastocar familias”.
Ese discurso es el que ha sido usado por grupos de extrema derecha en varios países del mundo y aún en México por feministas conservadoras, que han construido una narrativa más cercana al conservadurismo que a la visión liberal o de izquierda progresista, pues han sostenido que las mujeres trans quieren “borrar” a mujeres heterosexuales y “arrebatarles sus derechos”.
Es común que el conservadurismo, y aún en la “izquierda progre”, conviertan un tema de derechos humanos y libertades en amenazas, recurriendo al pánico moral, en este caso, usando a las infancias trans como víctimas de lo que las TERFs (Acrónimo en inglés de Trans-Exclusionary Radical Feminist-feminista radical transexcluyente) llaman “lobby trans” y las iglesias, junto a la extrema derecha, “ideología de genero”.
Esta incongruencia del gobernador Kuri sorprendió a algunos activistas de Querétaro que se fueron con la finta de que (a pesar de ser panista) era “abierto” a los temas de la diversidad sexual, pues en junio de 2022 iluminó Palacio de Gobierno con los colores del arcoíris por el Mes del Orgullo. También firmó en 2024 un convenio con la Defensoría de Derechos Humanos del estado para capacitar a funcionarios en temas LGBT+. En 2025 posó en una colorida y alegre foto en la Marcha del Orgullo de Querétaro.
Esta maniobra del gobernador panista le resta a su partido puntos positivos que en últimas fechas ha ganado con una progresiva apertura en el tema de la diversidad sexual, integrando a funcionarios LGBT en algunos gobiernos, además de asumir la Agenda Libertaria del PRD en las elecciones del 2024, cuando menos con Santiago Taboada en la Ciudad de México y Xóchitl Gálvez a nivel federal, sin olvidar que gracias a esa alianza con la izquierda perredista, surgieron algunos liderazgos abiertamente LGBT como Mike Peñaflor y Erika Bailón, junto a un centenar de panistas de la diversidad sexual, que han abierto poco a poco, con convicción y entereza, la ruta en el PAN para integrar la Agenda LGBTIQ+ a pesar de algunas resistencias.
* Activista gay y Periodista Independiente. Director de la Asociación Mexicana de Comunicación para la Igualdad (AMCI). @antoniomedina41

