
Es tiempo de honrar a quienes iniciaron nuestro moviminto en los años 70, cuando no habían leyes ni políticas públicas ni nada que diera seguridad a quienes eran homosexuales, lesbianas o travestis.
Fueron años de represión gubernamental y de una doble moral conservadora que expulsaba a LGBT a la calle o a huir de sus pueblos, ciudades o del país.
Con los años, esos y esas avtivistas se fueron empoderando. La indignación y la razón se convirtieron en una visibilidad que exigía avanzar en un país que se resistía a la democracia.
Los cambios democráticos en México se fueron gestando junto con las propuestas libertarias de nuestros compañeros y compañeras LGBT. Sí, ellos y ellas contribuyeron a la construción de un país que anhelaba la libertad y la democracia.
Han pasado ya 47 años de la primer Marcha del Orgullo de 1979 y hoy gozamos de algunas leyes y politicas públicas incluyentes, además de una presencia pública relevante en medios y redes sociales.
Y no es que hoy todo sea perfecto, al contrario, pero lo que tenemos, con todo y las resistencias desde el poder o en los medios de comunicación, es mucho mejor a la ausencia total que existía en los años en que inició nuestro movimiento.
Las luchas no han sido fáciles y menos nos han sido “regaladas” por el poder politico, donde siempre ha habido resistencias aunque se digan “progres” o de “izquierda”.
De hecho, han regateado avances a nuestro movimiento y a todas sus poblaciones, aún con los logros, el acceso a la justicia, a la salud, y a los Derechos Humanos siguen siendo una deuda. Y ya ni hablar de los juanitos y juanitas LGBT o de la usurpación de espacios ganados gracias a las Acciones Afirmativas
A esto hay que agregar que de hace algunos años a la fecha, el activismo (no todo) ha sido cooptado y se ha convertido en clientela de la monedita de oro en el poder. Degradante papel han jugado esos activismos orgánicos.
Por desgracia, muchos activismos han caído en la trampa de la demagogia gubernamental y se han convertido en entes dóciles del poder mayoritario. No obstante, hay quienes se sostienen indepedientes y éticos frente a la seducción corruptora del gobierno, aunque sean los, las y les menos.
Hoy la lucha no puede ceder al discurso complaciente del gobierno y sus activistas que lo avalan, no solo en las mentiras, sino en la destrucción de leyes y estructuras gobernamentales de justicia que permitieron hasta antes del 2018, logros extraordinarios a favor de la diversidad sexual.
Hoy la lucha debe girar en torno a garantizar que los avances en leyes se materialicen en politicas públicas que permitan el acceso a derechos, sin que medie la condición de pasar de ser activista a clientela.
Este mes es de celebración de la diversidad sexual, pero también de protesta por los retrocesos en derechos y libertades ganadas.
Previo a la Marcha del Orgullo en la Ciudad de Mexico, se debe lograr que el gobierno de la capital del país no venda el espacio público del Zócalo capitalino a la FIFA y nos quite el gusto de llegar con nuestra Marcha y TODOS sus contingentes a la plancha del Zócalo.
Ceder ese espacio simbólico al (muy neoliberal y capitalista) evento de la FIFA, a cambio de quitar a LGBT y mandarnos a otro lugar con nuestra Marcha, contradice el discurso del gobierno de la Ciudad de México a favor de la diversidad sexual.
Ojalá que más allá de olas milticolor o banderas monumentales LGBT para ganar premios Ginnes, se garantizara que TODOS los colectivos y personas LGBT entren al Zócalo para llevar a cabo su evento político y cultural, sin censuras y sin privilegiar a activistas orgánicos.
Junio, el mes de la diversidad sexual 2026, sin duda se visualiza como un mes pletórico de actividades, algunas institucionales u oficialistas, y muchas otras, desde sociedad civil, independientes, lúdicas y contestatarias.
@antoniomedina41

