¿Por qué debemos informar a la niñez sobre la diversidad?

Por Roberto Zedillo Ortega (@soykul)

Hace unos días, un episodio de Muppet Babies causó bastante revuelo. La trama empieza así: Peggy y Summer organizan un “baile de la realeza” y Gonzo originalmente quiere ir con un vestido; sin embargo, ambas se oponen porque el manual antiguo sobre bailes dice que sólo las niñas llevan vestido, mientras que los niños deben vestirse de caballeros. 

Aunque Gonzo inicialmente se decepciona, su amigo Rizzo resulta ser una “rata padrina” y, al estilo del cuento de la Cenicienta (Cinderella en inglés), le crea un vestido y una máscara para ir al baile. Como nadie reconoce a Gonzo al llegar, él decide presentarse como “Gonzorella”. Durante el evento, Peggy y Summer sugieren seguir todas las reglas del manual. No obstante, a iniciativa de Gonzorella, eventualmente el grupo entero se da cuenta de que las reverencias, las coronas y hasta los bailes son más divertidos cuando van más allá de la tradición.

Al acabarse el hechizo de su “rata padrina”, Gonzo quiere que nadie se entere de su identidad, así que sale corriendo. Más adelante, Peggy, Summer, René, Fozzie y Animal le cuentan del baile y lamentan que no haya conocido a Gonzorella. Es entonces cuando Gonzo revela que era él quien portaba el vestido, y explica que no les había dicho por temer su rechazo al salirse de la tradición. El grupo entero se disculpa por hacerle sentir mal, le reitera su cariño y decide deshacerse del manual de reglas, para que en sus siguientes bailes cualquiera pueda vestirse y divertirse como quiera.

El episodio pone a la diversidad de género en el centro. Aunque no hay referencias a que Gonzo se reconozca como trans o como personaje no binario, sí es claro que su expresión de género no es normativa. El mensaje sobre esto es contundente: no tiene nada de malo, es perfectamente normal y —aunque pudiera parecer poco tradicional— la respuesta siempre es la inclusión y el apoyo.

En México, varios materiales refuerzan ese tipo de mensajes. Destaca el cuento “Citlalli tiene tres abuelas”, en el que una niña aprende sobre la vida de su abuelita trans. También está Kipatla, una serie de relatos (llevados después a la televisión) sobre los efectos de todo tipo de discriminación, incluida la homofobia. Finalmente, otro caso es la serie “Yo soy yo”, que está dirigida a adolescentes y retrata varias expresiones de la diversidad, incluida la sexual, y que en su momento se transmitió por Canal Once y Netflix, pero ahora se difunde a manera de cómic.

Por desgracia, cualquier tipo de esfuerzo para sensibilizar a la niñez sobre estos temas suele encontrar numerosas resistencias. Algunas se lamentan ante los esfuerzos de lo que llaman “la generación de cristal”, mientras que otras invocan un supuesto derecho de padres y madres de familia para decidir qué información se pone al alcance de las infancias, ignorando su interés superior.

Sin embargo, las caricaturas, cuentos y series que celebran la diversidad contribuyen a que la niñez sea más incluyente, y además dan voz, representación y resiliencia a las infancias diversas. Por una parte, hay evidencia de que tener “contacto” con personas LGBTI puede ayudar a reducir los prejuicios y fortalecer el apoyo a la inclusión. Incluso en nuestro país, quienes conocen gente gay o lesbiana apoyan más la igualdad en derechos como el matrimonio. A nivel global, varios estudios sugieren que (al menos en algunos contextos) esta relación se mantiene incluso si el contacto es “mediado” —es decir, aunque se dé a través de la televisión, las películas o los libros.

Por otra parte, también hay muestras de que las representaciones LGBTI ayudan a la propia niñez no normativa. Un estudio en Canadá resulta particularmente ilustrativo: ahí se mostró que, ante un contexto de discriminación, hostilidad y violencia, ver personajes y situaciones que reflejan la diversidad sin estigmas ayuda a que las juventudes LGBTI cuenten con espacios de imaginación y escape, y además les brinda esperanza, modelos a seguir y herramientas para hacer frente a la exclusión. 

Lo anterior es muestra de que informar a la niñez y las adolescencias sobre la diversidad es crucial. Si queremos construir una sociedad igualitaria, donde cualquier persona pueda ser quien realmente es sin temor, es un deber crear y difundir representaciones sensibles, incluyentes y no estereotipadas de las realidades LGBTI. Ello no sólo ayudará a las infancias no normativas: también impulsará el combate a los prejuicios y creará cada vez mayores espacios para la empatía, el respeto y la inclusión.

ImagenRoberto Zedillo Ortega (@soykul) es especialista en igualdad y no discriminación. Cuenta con una licenciatura en ciencia política y relaciones internacionales por el CIDE, así como con una maestría en sociología por la Universidad de Cambridge. Ha asesorado la conformación de esfuerzos para la inclusión en instituciones como el Conapred y CulturaUNAM. Tiene experiencia en consultoría, investigación y docencia, así como varios libros, artículos y textos de difusión acerca de la discriminación. Su publicación más reciente es el informe Cohesión social: hacia una política pública de integración de personas en situación de movilidad en México (CIDE, 2020), que coordinó con Alexandra Haas y Elena Sánchez-Montijano. Escribe en Anodis cada semana.

Post Author: anodis