Por Pavel Gaona
[SPOILER ALERT]
Todo al arte (o los productos culturales) son, por definición, experiencias subjetivas.
Sin embargo, en películas como Luca de
Pixar sí es prácticamente innegable que existen algunos guiños a lo LGBT+, aunque no sea algo explícito. Eso es lo que se conoce como “queer coding”.
En el caso de esta película hay varias cosas que son bastante sutiles, pero bien manejadas:
Cuando el pequeño Luca observa la superficie desde debajo del agua, e intenta romper esa burbuja, pero no se atreve, es esa sensación que experimentamos cuando estamos reconociendo nuestra orientación y queremos salir del clóset. Es la añoranza de un mundo que nos es desconocido, pero intuimos que necesitamos.
Después está la relación con Alberto. Por supuesto podríamos decir que es una amistad, pero esos pequeños momentos de celos, el abrazo mientras montan la Vespa, la alegoría a vivir en un mundo de libertad (que se expresa en el póster de la Vespa, ese vehículo que es símbolo de escapatoria), y por supuesto, el sacrificio último, narra casi al carbón cómo muchos LGBT vivimos nuestro primer amor. Un amor que, parafraseando a Wilde, nunca se confesó abiertamente, porque “no se atreve a decir su nombre”.
Quizá una de las alegorías más crudas está en el tío, que es a donde quieren llevar a vivir a Luca, para que “deje esas actitudes”. Sí, esa es una forma de simbolizar las famosas ECOSIG o “terapias de corrección”. Un destino sombrío del que Luca decide huir en busca de su libertad.
Finalmente, me quedo con uno de los momentos más clarificantes (y bellos): cuando la pareja de mujeres ancianas que se habían visto obligadas a fingir que eran humanas, son inspiradas por la valentía de los pequeños y se asumen públicamente como “monstruas”, mostrándole al mundo su verdadera naturaleza.
Sí, también es posible que solo se trate de una historia de amistad, pero los guiños y subtextos son tan claros, que creo que no era necesario decir que eran gays. Es más una historia de amor/amistad (y sus sutiles límites) como las que muchos experimentamos en nuestros primeros años.
Fuente: Facebook

