Los derechos no se someten a consulta, se reconocen

Por Gerardo Sánchez Guadarrama

México debería imitar lo que gobiernos mayormente progresistas hacen en América Latina y el Mundo donde el reconocimiento de derechos como el matrimonio igualitario o la no criminalización a la mujer por su derecho a decidir son promovidos desde la autoridad y no están sujetos a plebiscito.  

“El Juicio de los 7 de Chicago”, un filme disponible en plataformas digitales, cuenta la anécdota del proceso judicial que se llevó a cabo en contra de activistas que lucharon -a finales de la década de los años sesenta del siglo pasado- para que el gobierno norteamericano dejara de enviar a sus jóvenes a la guerra de Vietnam.  Un aspecto clave de esta historia es el retrato que se hace de un Estado corrupto donde cínicamente jueces y fiscales del más alto nivel tuercen la ley para preservar de manera institucional la violación a derechos civiles. 

Este tipo de lecciones históricas debe servir de recordatorio para nuestro hoy y ahora: si un Estado no procura y reconoce derechos, entonces se hace más frágil y vulnerable la existencia de quienes forman parte de aquellos sectores desde siempre agredidos y agredidas. 

Y justo por lo anterior preocupa que Andrés Manuel López Obrador llame a someter a consulta ciudadana temas como el matrimonio igualitario o el derecho de la mujer a decidir en su cuerpo debido a que podría estar de alguna manera preservando la costumbre de violentar garantías civiles desde la institucionalidad. Francamente no imagino a Martin Luther King ceder ante la propuesta de una consulta ciudadana para el reconocimiento de los derechos civiles de la población afro-estadunidense. 

Por ello me parece que los derechos no tienen que someterse a consulta, sino debe reconocérseles desde los tres poderes de gobierno para crear piso parejo a todos sus ciudadanos, poniendo profunda atención en las necesidades de grupos olvidados. México, incluso, debería imitar lo que gobiernos mayormente progresistas hacen en América Latina y el Mundo que promueven garantías a mujeres y población LGBT desde el poder que da la representación del pueblo, pero no vía el sondeo. 

Va el ejemplo de Alberto Fernández, presidente de Argentina que twitteó a propósito de la reciente despenalización del aborto en su país: “El aborto seguro, legal y gratuito es ley. A ello me comprometí que fuera en los días de campaña electoral. Hoy somos una sociedad mejor que amplía derechos a las mujeres y garantiza la salud pública. Recuperar el valor de la palabra empeñada. Compromiso de la política”.

Y es que es imposible pensar que iniciativas inclusivas como las que cito lleguen a ser impulsadas por el conservadurismo mexicano, de ahí el llamado a la Cuarta Transformación hacia la autocrítica, a la revisión, al cambio de discurso y a la búsqueda de una voluntad política mayormente progresista.

Fuente: Cultura Colectiva

Post Author: anodis