Por Fabiola Díaz de León
51 años han pasado desde las revueltas de Stonewall. En la diversidad cabemos todos, pero se engloban todas las expresiones de identidades de género y preferencias u orientaciones sexuales, también aquellxs que han nacido intersexuales. Durante más de medio siglo se han hecho patentes todas estas expresiones y con cada mes de junio que pasa vamos ganando visibilidad, derechos, espacios y, desgraciadamente, también los vamos perdiendo en otros sectores como lo han sido los ataques que sufren las poblaciones género divergentes.
La visibilidad es un arma de dos filos, por un lado, nos permite vidas que ya no tienen que estar sujetas a la clandestinidad y, por el otro, nos hace blancos fáciles para crímenes de odio y actos de discriminación. El prejuicio social no deja de existir y las familias tienden a ser el origen de ellos en muchos casos. Muchos integrantes de la diversidad, sobre todo los más jóvenes, se ven en situaciones extremas de violencia y rechazo. Mucha gente se pregunta ¿cuál es la importancia de celebrar el orgullo? ¿Por qué tomar las calles una vez al año para mostrarnos en lo colectivo? Esa revuelta que logró modificar leyes y normas sociales hace 51 años lo sigue haciendo, aunque ahora parezca más un carnaval que una revuelta. Se ha logrado el matrimonio igualitario en muchas entidades (no en todas), se ha hecho una realidad el acceso al registro civil para usar los nombres de las familias diversas para que los hijos de familias homo, lesbo y transparentales tengan los apellidos, en el orden que decidan, de sus padres y madres. De nuevo, no en todas las entidades. También se ha consolidado la Ley de Identidad de Género en 14 estados de la república. Y eso no quita que las personas que han cambiado su identidad en sus documentos no sufran discriminación al usarlos en bancos y casillas de votación, por mencionar algunos. En papel ese derecho se ha ganado, socialmente falta mucho por andar. Ese es uno de los muchos puntos por lo que la celebración del mes del orgullo es particularmente vigente. Porque la igualdad sigue siendo una lucha constante donde todo suma, se nos tome como botín electoral o un simple mercado como pueden hacer marcas de zapatos, ropa, refrescos, botanas…
Los medios se pueblan de personajes LGBTQI+ cada vez más y, aunque no todos sean atinados o alejados del estereotipo que se nos impone, también son una puerta para considerar otras realidades que no son la cis heteronormativa, para mostrar un solo tipo de familia, un solo tipo de pareja, una sola forma de vida. La diversidad suma, empezando porque se rompe el pacto de que existe una sola forma de vivir. El precio que hemos, y seguimos pagando con sangre, en decenas de países donde nuestra forma de ser sigue siendo castigada con penas corporales, cárcel y pena de muerte es una de las muchas razones por las que mantenemos la resistencia y la lucha. No es solamente junio, el mes del orgullo, son todos los meses con todos sus días. Año tras año hasta que el planeta entero pueda ser quien quiera ser sin restricciones ni poner su libertad, integridad y vida en riesgo.
No les tiene que gustar, no les tiene que incumbir, no les tiene que importar. Una persona de la diversidad vale tanto como cualquier otra. Nuestra lucha por la igualdad suma a la de todas las minorías y grupos vulnerables. Un derecho ganado siempre será un beneficio y no un detrimento. Quienes piensan que si un grupo gana un derecho otro lo pierde son personas que comulgan con la ideología anti derechos. Nunca un derecho ganado restara otro a alguien más siempre que no se trate de una opresión, explotación y violencia. En ningún caso son derechos, en todo caso son privilegios que se toman para abusar de otros. Para ejemplo tenemos a los grupos supremacistas blancos de la ultra derecha. Los que se escudan en cánones obsoletos que permiten agredir a grupos vulnerables en su propio beneficio.
Marchamos y nos manifestamos porque existimos. Por eso es importante el orgullo, para continuar vigentes en la lucha que no hemos terminado de ganar. Mientras exista la discriminación y las fobias, los abanderados para borrarnos con leyes castrantes e injustas que prohíben la integración de lxs nuestrxs en la sociedad con igualdad de oportunidades la lucha sigue.
Feliz día del orgullo a todxs. No olvidemos que Stonewallfue abanderada por dos mujeres trans sexotrabajadoras: Marsha P Johnson y Sylvia Rivera, una afroamericana y una latina.

