Por Antonio Medina
Amigos y amigas de Anodis, agradezco publiquen esta carta que espero abone a la reflexión sobre su editorial ¿Quién nos robó una década? del 26 de noviembre, 2020.
Para empezar quiero decirles que comparto su inquietud por ampliar el espectro de lucha de la diversidad sexual a temas que falta por discutir tanto en lo social, lo político y culturalmente.
Con respecto a su tesis de que alguien “robo una década” a la lucha de la diversidad sexual, yo no lo veo así, pues en todo caso, tanto Sociedades de Convivencia (2001-2006) como Matrimonio Igualitario (2007-2009), han sido dos temas que permitieron reflexionar social y políticamente toda la primer década de este milenio sobre las desventajas de nuestras poblaciones con respecto a derechos fundamentales, como el acceso a la seguridad social, la salud, el trabajo, a la vivienda, a la herencia o la justicia, entre otros.
Arturo Díaz, en el caso de matrimonio, decía que “es como un paraguas que permite el acceso a otros derechos”. ¿Y si nadie quiere acatarse a esa estructura?, no importa, es su derecho; “lo que sí importa es que tenga acceso a esa posibilidad legal, más allá de que sea una estructura que esté en declive, aún en el mundo heterosexual. Pero esa es una decisión de las personas y un derecho que no se debe negar a nadie”.
Las dos décadas de lucha por este derecho, el de amar, desear o querer vivir en familia homolesbitransparental, tiene que ver con la construcción de ciudadanía, y ha traído como logro la visibilización de la realidad de desventaja de quienes somos LGBT+ en temas que tienen que ver con los derechos. A esto hay que agregar la violencia criminal y la exclusión, que también se materializa en otras violencias que urge visibilizar con la contundencia que se requiere desde todos los espacios posibles, como lo hace acertadamente Anodis y otros medios LGBT asociados a esta plataforma de comunicación.
Yo no creo que se deba culpar de nada a quienes han luchado por uno de los derechos que como comunidad hemos logrado. Los contextos en que se han dado estas luchas no deben cuestionarse y sí valorarse. En todo caso, con la inteligencia política que se requiere, es preciso aprender de los logros y analizarlos de una manera objetiva sin enjuiciar o demeritar los aportes de quienes estuvieron involucrados en dichos procesos.
Han sido logros colectivos que vencieron al conservadurismo, aún de quienes son LGBT+ y de los partidos políticos, de hecho, de aquellos que se autocalifican como de izquierda.
En todo caso, viéndolo desde el visor de los derechos, tanto Sociedades de Convivencia como Matrimonio Igualitario sí han significado un avance cultural y político. ¿Que hacen falta otros temas de derechos por reivindicar? ¡Claro! ¿Que no es la agenda que TODAS las poblaciones LGBT+ reivindican? ¡Desde luego! Nuestras poblaciones son por antonomasia, diversas, y no todos queremos lo mismo. Por ello, como bien plantea su editorial, hay muchos otros temas por los cuales debemos luchar, y yo agregaría, en unidad, sin divisiones, sin la incitación del odio entre nosotres, y asumiendo que el logro de uno, es un logros para todos y todas.

