Feminismo Excluyente VS Celebración del Orgullo

Por Fabiola Díaz de León @escdesenoritas

En España llevan meses tratando de pasar en las cortes una Ley Trans que se ha visto obstaculizada por el feminismo radical ostentando argumentos “legales” para impedir que la iniciativa pase. ¿Por qué nos concierne en México? Porque muchos de estos lineamientos de feministas radicales son replicados aquí y se manifiestan de la manera más deleznable e ilegal en discursos de odio y ataques a miembrxs de una población a la que se le niega su existencia y derechos. 

La población trans ya no es invisible por lo que no se puede negar su existencia. Atraviesa a todos los sectores de la población y es diversa, no se puede reducir su existencia solamente a mujeres transexuales y todxs merecen reconocimiento a su identidad jurídica que es lo que les brinda la Ley de Identidad de Género cuya lucha es por el reconocimiento federal en nuestro país. Esto es que todxs pueden, con el simple hecho de expresarlo, cambiar su género en sus documentos oficiales, desde el acta de nacimiento hasta sus certificados académicos y sus competencias.

Si el derecho humano fundamental es el de la vida, el segundo es el de ostentar el nombre y la identidad jurídica que proteja tu estilo de vida sin tener que ser avalado por nadie ni por ninguna autoridad más allá de la persona sea la que sea y a la edad que sea. 

El pensamiento fascista no puede escudarse en la libertad de expresión y, mucho menos, la imposición en manifestaciones donde quienes ostentan posturas que violentan a sectores de la diversidad como lo son los travestis, transgéneros, las infancias trans y las personas de género fluido y no binaries pretenden ser suprimidos al negar el término de personas trans para reducirlo únicamente a transexuales. La existencia de las 3 Ts en las siglas de la diversidad son una realidad y la Q tampoco está de adorno. 

Los 51 años de lucha por los derechos de la diversidad avalan la resistencia y el no dar la bienvenida a grupos feministas radicales excluyentes a los contingentes donde la población trans se manifieste pacíficamente el último fin de semana del mes del orgullo para hacer patentes sus demandas ante la agenda de la diversidad que aún quedan pendientes ante el Estado.

Pedirle al Estado que exija una revisión y aval médico para otorgar la personalidad jurídica es patologizante y retrógrada. Las disidencias de género no son personas enfermas que necesiten ninguna cura. La cura la necesita la sociedad que se empeña en verles como enfermos para discriminarles y violentarles. La reducción del sexo al blanco y negro, suprimiendo cualquier escala de grises que es posible de determinar científicamente, es una postura inaceptable en el siglo XXI. El sexo visto como genitalidad pertenece al ámbito de lo privado del ciudadano, no tiene que ser certificado a lo largo de su vida por nada ni por nadie para constar en un documento oficial, es invasivo e insultante manejarlo de esa manera y contrario al derecho de la privacidad del individuo, el género pertenece al ámbito de lo público, de cómo queremos que se nos perciba y se nos trate. Eso sí tiene que ser respaldado, según la libre determinación del individuo, por el Estado para garantizar su bienestar y autonomía autodeterminada. 

Las poblaciones Trans existen y merecen el mismo reconocimiento de cualquier ciudadano ya que la Constitución como Carta Magna de la Nación así lo manda. La discriminación y los discursos de odio son un delito y la diversidad existe y resiste para demandar los derechos de todos sus integrantes. 

Cierro las columnas del mes del orgullo 2021 deseando que más miembros diversos y personas en general ganen más derechos en esta nueva década que comienza. La lucha sigue y no importa a quienes nos tengamos que enfrentar ostentando discursos de odio y pensamientos fascistas anti derechos, somos muchos y seremos más. La razón de la individualidad y nuestro derecho a ella nos asiste. El 28 de junio de 1969 no se olvida. Recordemos que fueron dos mujeres las que encabezaron las revueltas de stonewall: Marsha P Johnson, transgénero, sexo trabajadora y afroamericana y Sylvia Rivera, transgénero, sexo trabajadora y latina, por ellas y por todxs los que le siguen hasta la fecha y les seguirán alzamos la voz contra los ataques y los intentos por invisibilizar a sectores de la diversidad que no están ni estarán solos.

La unidad por todos los derechos será el lema del orgullo 2021.

Post Author: anodis