Por Alaín Pinzón
En los últimos meses la iniciativa del “PIN Parental”, bodrio exportado de España ni más ni menos que por el estado progresista (sarcasmo) de Nuevo León, se ha ido filtrando como agua de coladera a los demás estados. Al menos en cinco de ellos ya fue presentada, discutida y/o votada la iniciativa.
¿En qué consiste? En generar una ley que permita a los padres y madres de familia “filtrar” educación, principalmente la relacionada a la igualdad y equidad de género, así como a los derechos sexuales y derechos reproductivos.
En Nuevo León, uno de los párrafos de la iniciativa decía así: “El estado y la autoridad educativa estatal promoverá e impartirá la Escuela para Padres, como una forma de participación activa de los padres de familia, tutores o quienes ejerzan la patria potestad a fin de impulsar la corresponsabilidad en la educación de sus hijos. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”

Al observar la realidad, nos queda claro que la falta de educación sexual en las aulas de clase no solo es necesaria, sino que tendría que ser obligatoria. La estadística oficial de la ENAPEA (Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes) nos dice que México ocupa el primer lugar entre los países de la OCDE.
A eso sumemos que los métodos de prevención de embarazos e Infecciones de Transmisión Sexual se conocen en muchas ocasiones hasta después de la primera relación sexual. En los últimos años los diagnósticos de VIH en personas jóvenes han aumentado. Existe un desconocimiento enorme acerca de los métodos de prevención y su correcto uso, sin embargo, no vemos que desde los espacios legislativos se haga algo EN FAVOR de subsanar esos problemas.
Lo que sí vemos es que varias legislaturas estatales se toman el tiempo para discutir una iniciativa que va en detrimento de la posibilidad de ampliar conocimientos tan necesarios como son los que se aprenden a diario en las escuelas públicas. Curioso que las legislaturas estatales están llenas de un partido que se creó con el pretexto de “velar por los intereses del pueblo”.
Que alguien les diga que los homosexuales, las lesbianas y las personas trans, también somos parte de ese pueblo que dicen representar. Curioso o “sorprendente” decir que fue uno de esos legisladores lanzados por Morena el que presentó esa iniciativa en Nuevo León. Ese partido mitad politiquería y mitad trastabilleo el que dio vida a una ola conservadora en muchos estados de la República.

Queda exigir a las personas legisladoras de cada estado una rendición de cuentas exhaustiva y una explicación clara del porqué de su voto a favor o en contra, incluso su abstención en una iniciativa que en 2020 no se termina de explicar. En un 2020 donde los crímenes de odio contra las personas LGBTTTI van al alza, en un 2020 donde tenemos una comisión en la Cámara de Diputados de diversidad sexual que parece de adorno, en un 2020 en el que se piensa que “los derechos se votan o se consultan”. Ese es el México que tenemos, un México donde se busca legislar un límite a nuestros derechos humanos.

