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Por Antonio Medina Trejo*
Hace once años presenté un libro que nació de la vivencia personal de ser papá. Se tituló “Familias homoparentales en México, mitos, realidades y vida cotidiana”.
El día de la presentación en el Club Universitario frente al Senado, “resonó con mi corazón de periodista, activista y, sobre todo, de padre gay”. Estaba platórico de alegría y de amor.
Ese día mi hijo Mateo de 3 años, se le escapó a su papá Jorge, que estaba entre el público y quiso estar conmigo en el podium donde compartió mesa con Marta Lamas, Katia D’Artigues y Alex Brito. ( en mi pagina www antoniomedina com mx hay videos y el relato de aquel día).
Durante la presentación dije que “desmontar mitos y visibilizar la realidad de familias conformadas por dos papás o mamás y sus hijos o hijas, no es una teoría: es amor cotidiano, desvelos y un futuro compartido en un mundo que se niega a entender la diversidad de las familias”.
Y sí, hemos avanzado en esta década. No lo podemos negar, pues las vivencias de todas las parejas de la diversidad sexual ( casi 300 mil según el INEGI) han contribuido a transformar imaginarios sociales estigmatizantes, aunque el prejuicio todavía se asoma en instituciones y en algunos rincones del país donde los avances libertarios aún no llegan.
Pero hay algo que ya cambió para siempre: Quienes hemos optado por la paternidad gay, sin engañar a nadie, sin simular ser heterosexuales, sin estar obligados por mandatos culturales, hoy tenemos leyes que protegen nuestro patrimonio y el de nuestros hijos o hijas.
Ese gran aporte a la democracia lo hemos dado la lucha comunitaria LGBTIQ+, y nadie, ni gobiernos ni políticos, pueden adjudicase ese logro que pudo ser por el aguerrido debate que dimos desde Sociedades de Convivencia (2001-2006) y los tres años posteriores que permitieron que ganaramos Matrimonio Civil Igualitario con base a derecho.
Hoy podemos exigir respeto con la justicia de nuestra parte gracias a la lucha de la diversidad sexual por acceder al Matrimonio Civil Igualitario con la posibilidad de la Adopción.
Por desgracia, algunos estados se siguen resistiendo a obedecer el mandato de la SCJN de garantizar ese derecho.
Ejercer nuestra paternidad, más allá de nuestra orientacion sexual es un derechos que hoy lo podemos hacer prácticamente en todo el territorio nacional.
Ser padre no es un acto de rebeldía. Es un acto de amor y entraña una gran responsabilidad.
Nuestras paternidades sexodiversas existen y sin lugar a dudas, hoy coexisten en el amplio mosaico social con mucho amor y con todas las visititudes de la vida contemporanea.
Feliz día del padre queridos amigos de la diversidad sexual!!!
@antoniomedina41
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