Muchas cosas han pasado desde que se terminó el Mundial. Se siente como toda una vida, pero solo ha pasado un mes desde que se acabó la Copa en Qatar.
Un mes desde el final de un evento marcado por la represión: las autoridades qataríes agredieron a hinchas, prohibieron la entrada de periodistas a actos y partidos, e interrogaron a quien llevara algo que se pareciera, de algún modo, a un arco íris (como aquel periodista boliviano al que la policía detuvo porque creía que el logo del canal en donde trabaja el reportero era una bandera LGBT+).
MUCHA gente se enteró sobre todo el odio y LGBTfobia que se vivió durante la Copa.
El mayor ejemplo de esto fue la petición lanzada en la plataforma All Out por el Dr. Nas Mohamed, activista gay de Qatar.
La campaña de Nas ayudó a abrir conversaciones importantes – en medios de comunicación, en casa, en el bar – sobre la relación de la FIFA con los países sede de la Copa Mundial, sobre los derechos de las personas LGBT+ en eventos deportivos masivos y sobre Qatar mismo.
Y vaya que sí se dio de qué hablar, ¡porque casi 100.000 personas de todo el mundo participaron en la campaña!
La FIFA sigue teniendo que rendir cuentas por su hipocresía y su falta de compromiso con los derechos humanos.
Casi 10 mil personas han firmado para presionar a la FIFA sobre su apuesta por los derechos humanos y han exigido que la FIFA no vuelva a organizar sus eventos en países LGTBfóbicos y donde se producen violaciones tan graves de los derechos humanos. ¿Quieres participar también?

