Moscú / Internacional. La muerte bajo custodia de Andrey Kotov, organizador de viajes dirigidos a hombres gays en Rusia, ha reavivado las denuncias de organizaciones de derechos humanos sobre el aumento de la persecución contra la población LGBT+ en ese país, en un contexto marcado por redadas, procesos penales y restricciones cada vez más severas.
Kotov fue detenido durante una redada, presuntamente golpeado, obligado a entregar información privada y enviado a prisión preventiva. Un mes después fue encontrado muerto en su celda. Las autoridades rusas calificaron el caso como un suicidio, aunque familiares y activistas han cuestionado la versión oficial y reclaman una investigación independiente sobre lo ocurrido.
Su caso se suma a una serie de episodios documentados por organizaciones internacionales y colectivos de derechos humanos que describen un ambiente de creciente hostilidad hacia las personas LGBT+ en Rusia. Entre ellos figuran denuncias de mujeres reportadas ante la policía por besarse en espacios públicos, hombres condenados por hechos ocurridos en la privacidad de sus hogares y personas procesadas por compartir fotografías o expresar públicamente su orientación sexual.
También se han reportado casos de discriminación en el acceso a servicios de salud. Uno de ellos involucra a una mujer trans en Arcángel que, según organizaciones civiles, habría sido rechazada en un hospital debido a que su apariencia no coincidía con el marcador de género de sus documentos oficiales, pese a presentar síntomas compatibles con una emergencia médica.
La organización internacional All Out informó que más de 64 mil personas han respaldado una petición impulsada por Sphere Foundation para solicitar la creación de corredores humanitarios y mecanismos de protección para personas LGBT+ en situación de riesgo en Rusia, incluyendo la emisión de visados humanitarios y rutas seguras de salida del país.
Diversos organismos internacionales han advertido en los últimos años sobre el deterioro de los derechos de las personas LGBT+ en Rusia, especialmente tras la ampliación de leyes contra la denominada “propaganda LGBT” y el incremento de medidas que restringen la libertad de expresión, asociación y visibilidad de la diversidad sexual y de género.

