Tuvimos el honor de platicar con Casandra Manjarrez Villalobos, una activista defensora de los derechos LGBTIQ+ que ha dedicado gran parte de su vida a visibilizar los temas de la comunidad y luchar contra la discriminación.
Cassandra, mejor conocida como Diva Casandra, es una mujer trans de 54 años, originaria del puerto de Veracruz pero radicada en Tepic, Nayarit. Desde joven, Cassandra sintió que había algo en su identidad de género que no encajaba con las expectativas sociales impuestas. Con el tiempo, logró encontrar su expresión de género y vivir de acuerdo a su verdadera identidad.
Su experiencia personal la llevó a interesarse por visibilizar los temas LGBTIQ+. “Al ser vulnerados todos nuestros derechos, sentí que era necesario hacer algo para luchar por nuestra igualdad”, explica Cassandra. Desde entonces, ha estado involucrada en diversos proyectos y organizaciones en defensa de los derechos LGBTIQ+.
Actualmente, Cassandra es directora nacional de investigación a crímenes de odio focalizado a mujeres trans (Transfeminicidio) para Casa de las Muñecas Tiresias AC, y coordina la capacitación en cada estado de la República Mexicana para la Coalición Mexicana LGBTTTI+, haciendo espejo con Argentina para la iniciativa de ley de cupo laboral para personas trans y No binarias. También es integrante del observatorio nacional de crímenes de odio, con Gloria Careaga, y presidenta del Consejo LGBT+ Nayarit.
¿Podrías hablarnos un poco sobre tu participación en el movimiento LGBTIQ+?
Soy parte de Casa de las muñecas Tiresias, una asociación creada por mujeres trans y la comunidad LGBT+ preocupadas por aquellos en situación de vulnerabilidad y rezago social. Nuestra organización nace de una historia personal de la directora general, Kenya Citlali Cuevas Fuentes, quien empezó a realizar acompañamientos y seguimiento a poblaciones en reclusión, consumidoras de sustancias psicoactivas y personas infectadas con VIH.
En CAMTAC, buscamos responder a la violencia institucional, criminalización, violación de derechos humanos, discriminación y abandono experimentado por personas en situación de vulnerabilidad, a través del acompañamiento integral y colaboración con instituciones públicas.
¿Podrías hablarnos un poco sobre tu formación académica y tu carrera profesional?
Estudié Ciencias de la Comunicación con especialización en Cinematografía en la Asociación Mexicana de Cineastas Independientes, el CUEC y Columbia College de Hollywood. También estudié teatro en la UNAM, el Centro de Educación Artística de Televisa (CEA) y dirección de escena. Recientemente, obtuve una Maestría en Estudios de Género en la Universidad Autónoma de Nayarit y he completado diplomados en Derechos Humanos.
Anhelos y Desafíos
Entre los anhelos y propuestas a favor de la población LGBTIQ+ de Casandra se encuentran la inserción en el mercado laboral en empresas privadas y públicas para personas trans y no binarias y la lucha contra el aumento de crímenes por orientación sexual y discursos de odio que legitiman la necropolítica del transfeminicidio.
También sueña con la eliminación de todo tipo de violencia y la apuesta por la justicia social, la inclusión y la no discriminación, el reconocimiento de la identidad de las personas LGBTIQ+ desde las bases del derecho al libre desarrollo de la personalidad y la autopercepción en los aspectos referentes al sexo y las categorías de género, y la cobranza de la deuda histórica que el mundo tiene pendiente con la población LGBTIQ+.
Para Casandra, entre los principales desafíos del colectivo LGBTTTI+ se encuentran la detección de los mecanismos que activan la discriminación y la violencia en el multiverso trans, la exclusión de las mujeres trans en el feminismo, los discursos de odio que contribuyen a la discriminación y el prejuicio y la estigmatización de las mujeres trans, lo que puede llevar al transfeminicidio.
Asimismo, le preocuparan la falta de reconocimiento de las mujeres trans como sujetas de la lucha en algunos sectores del feminismo, la invisibilidad de la población trans en las estadísticas y los resultados de la necropolítica, y la necesidad de una Ley Integral Trans para garantizar la igualdad de derechos y oportunidades para las personas trans.
A pesar de los retos, Casandra se mantiene motivada en su lucha por la igualdad y la justicia para la población LGBTIQ+. “Quiero vivir en un mundo donde la diversidad y la pluralidad de las diferencias sean valoradas y respetadas”, concluye.

