La secretaria de Desarrollo Humano y Participación Social, Laura Patricia Hernández Cruz, y la directora general de Desarrollo Humano, Nancy Alejandra Gutiérrez Hernández, están siendo acusadas de ejercer violencia laboral hacia Isidro Añorve Sánchez, jefe del Departamento de Diversidad Sexual.
Añorve Sánchez se autodefine como “orgullosamente afromexicano, gay, negro, cuijleño de corazón, acciones a favor de la prevención del #VIH y el #sida” y ha sido designado como jefe de departamento de la Diversidad Sexual del Ayuntamiento.
La situación comenzó como una diferencia ideológica, ya que Hernández Cruz se mostró en contra de asignar posiciones en Cabildos y Legislaturas a personas de la comunidad LGBT+ y en una entrevista afirmó que “esas personas le dan asquito”.
Desde entonces, la situación se ha radicalizado y fuentes cercanas a la institución refieren que a Añorve Sánchez le esconden las listas de asistencia de manera que él no pueda firmar en las mismas. También se le amenaza con descontarle el día los días que acude a impartir capacitación sobre trato a las personas de la comunidad LGBT+.
Miembros de la comunidad LGBT+ aseguran que la secretaria Laura hace “gestos desagradables y comentarios violentos” hacia esta comunidad en varios eventos con personas de la diversidad sexual.
“En nuestros propios ayuntamientos se ríen de nosotros, no nos respetan”, se queja Dafne García Alonso, titular de la Unidad de Apoyo a la Diversidad Sexual del municipio de Ayala, y su lamento es secundado por sus “homólogues” de Cuautla, Tlaquiltenango, Xochitepec, Jojutla y Cuernavaca.
De acuerdo con activistas, la situación es preocupante ya que, a pesar de que el Ayuntamiento de Cuernavaca ha demostrado apoyo a la comunidad LGBT+, esta violencia laboral podría ser considerada un delito y va en contra de los valores de respeto y equidad que se deben promover en cualquier institución pública.

