Con informe “Mi cuerpo es la verdad”, personas LGBT+ de Colombia denuncian persecución y violencia durante conflicto armado

Por DHyDS-PRD

El conflicto armado que durante años vivió Colombia generó persecución, violencia y exclusión en contra de las personas LGBTTTI, situación que se agravó por la impunidad, desprotección gubernamental e incluso por la complicidad social, arrojó el informe “Mi cuerpo es la verdad”, elaborado por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) de ese país.

A través de experiencias de personas LGBTTTI, el documento señala que en los años de conflicto interno, distintos grupos armados –ya sea fuera o dentro de la legalidad-, vieron en los cuerpos de quienes pertenecían a la diversidad sexual, una herramienta y botín de guerra para el control territorial.

En su capítulo “La verdad es arcoíris”, el informe retoma 410 testimonios que narran 709 eventos de violencia experimentados durante el conflicto armado en esa nación sudamericana que hicieron más difícil la vida de las personas LGBTTTI.

Al ser presentado en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), el documento detalla que al menos 60 por ciento de los casos fueron de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. La orientación sexual de los testigos en 50 por ciento de estas vivencias fue de gays, 26 por ciento de lesbianas, y 12 por ciento de bisexuales. En tanto que ocho por ciento fueron de mujeres trans y dos por ciento de hombres trans.

De acuerdo con Wilson Castañeda, activista de Caribe Afirmativo, fue el pasado 28 de junio cuando la CEV entregó el informe para esclarecer las motivaciones de un conflicto armado que durante 58 años determinó el rumbo social, cultural y político de Colombia.

Explicó que la investigación, que consta de cuatro capítulos, forma parte del Acuerdo de Paz suscrito en 2016 -primero en el mundo en implementar la perspectiva y enfoque de género-, lo que permitió reconocer las afectaciones diferenciadas hacia las mujeres y personas LGBTTTI, pues para distintos sectores sociales las corporalidades como factor de transgresión han sido un lugar para las violencias.

“El título del informe se debe a que la mayor afectación de la violencia hacia las personas LGBTTTI en el contexto del conflicto armado estuvo relacionada con la expresión de género y fue depositada en sus cuerpos como un mensaje aleccionador. A pesar de que sólo 10 por ciento de los testimonios son de personas trans, en los registros de asesinatos y desaparición forzada, fueron las más afectadas. No lograron rendir testimonio porque estaban muertas”.

En la presentación convocada por la Fundación Arcoíris, Castañeda Castro comentó que en torno a la distribución de la violencia ejercida por los grupos armados en contra de las personas LGBTTTI que dieron su testimonio, las amenazas ocuparon el primer lugar con 37.2 por ciento, desplazamiento 33.6 por ciento, exilio 19.3 por ciento mismo que dijo, afectó principalmente a las mujeres trans tuvieron que salir de Colombia para construir otros proyectos de vida.

Respecto a los generadores de estas violencias, la CEV encontró que además de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), los paramilitares y la guerrilla ocuparon los primeros lugares en las denuncias de este conflicto armado que no se concentró únicamente en las grandes ciudades sino en regiones como Arauca, Caquetá, Tumaco, Cali, Urabá y Montes de María.

Indicó que al tratarse de un conflicto patriarcal, machista, clasista y misógino, los impactos diferenciales afectaron principalmente a las mujeres lesbianas, bisexuales y transgénero. Sobre las recomendaciones del documento, subrayó que son 790 divididas en nueve rubros como justicia, reconocimiento de derechos, igualdad y reparación de garantías.

Por su parte, Cristina Sánchez, de la Facultad de Filosofía de la UNAM, hizo un recuento histórico de las comisiones de la verdad creadas en América Latina, entre las que mencionó a las de Argentina en 1983, Chile 1990, El Salvador 1992, Guatemala 1994, Perú 2001, Brasil 2003, Paraguay 2008, Colombia 2017 y México 2021.

A su vez, Ernesto Reséndiz, de Somos Voces, destacó la forma en que la violencia patriarcal, homofóbica y machista marcó las corporalidades de las personas LGBTTTI en el conflicto armado de Colombia, y la perspectiva de género como una de las innovaciones del informe, mismo que puede servir de ejemplo de cómo recuperar los testimonios de las víctimas de la guerra sucia en México.

Gloria Careaga, presidenta de Fundación Arcoíris y moderadora del evento, señaló que en este escenario el movimiento LGBTTTI tiene que dar pasos cada vez más firmes para lograr un reconocimiento pleno como parte de la ciudadanía y como contribuyentes en la construcción de las sociedades.

Post Author: anodis