*Fetichización y borramiento de mujeres, temas que dividen, señala
*Importante, descifrar rechazo a modelos convencionales de ser hombre y de ser mujer, agrega
La resonancia política ocasionada por el debate de género al interior del movimiento feminista, ha generado cierta división en temas como qué es ser una mujer, la fetichización que hay en torno a ella, cuál es el sujeto político del feminismo, y el borramiento de las mujeres, aseveró Marta Lamas, antropóloga e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Indicó que la teoría psicoanalítica podría ayudar a comprender cómo se construye la identidad de género, la cual a su vez, permite entender que hay muchas formas de ser mujer, y que incluso, las hay con nuevas identidades. Añadió que con las nuevas y viejas caras de la derecha, hay toda una fetichización sobre la mujer.
Al participar en el Diálogo Magistral Feminismos, géneros y luchas en América Latina y el Caribe, la feminista agregó que en el caso del borramiento de mujeres y de las mujeres trans, la pregunta para las Ciencias Sociales no debería ser qué es la transexualidad, sino descifrar cuál es el significado político y social de que cada vez más seres humanos rechacen ajustarse a los modelos convencionales de ser hombre y de ser mujer.
En este diálogo que formó parte de la 9° Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (CLACSO), Lamas Encabo aseveró que una de las tramas más brutales de la desigualdad es la forma en cómo se interpreta socialmente la sexuación, pues nacer hembra, macho o como persona intersexuada, determinará el lugar social y las expectativas, es decir, lo que se conoce como mandatos de género o significaciones sociales imaginarias, “mismas que inciden en la política de una manera impresionante”.
Mencionó que enfrentar la dominación impuesta y reproducida por la estructura social, requiere de intervenciones capaces de movilizar afectiva y políticamente a los seres humanos, y en ese sentido, recordó como desde hace más de medio siglo las feministas han lanzado la consigna de que lo personal es político, lo que remite a la forma en que se hace política.
Sobre la violencia, a la que definió como una enfermedad del poder que aqueja especialmente a los hombres aunque sus víctimas sean mayoritariamente mujeres, los cuerpos disidentes y las niñes, la antropóloga apuntó que esta no se debe a los cromosomas de quienes la ejercen, sino a las significaciones sociales imaginarias del género.
Agregó que una de las consecuencias más graves de la violencia consiste en que impide el pensamiento, por lo que llamó a la posibilidad de pensar en un feminismo crítico, antiesencialista, que antes de desarrollar cualquier tarea política, asuma el imperativo ético de la reflexividad.
“Hay un antiintelectualismo también en el feminismo que comparten algunas compañeras, y creo que los, les cientistas sociales tenemos que contraponer el trabajo intelectual, la importancia de la teoría y la exigencia de la libertad intelectual”.
Señaló que en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, del cual forma parte, se indaga y exhibe cómo las ideas en torno a la masculinidad y feminidad, desgarran el lazo social y enajenan y alienan a los seres humanos.
En torno al tema principal que este año aborda CLACSO, Tramas de las desigualdades en América Latina y el Caribe. Saberes, luchas y transformaciones, la experta en género comentó que se pueden denunciar y descifrar “nutriéndonos del pensamiento marxista, de la teoría psicoanalítica y de la teoría de género para así enfrentar el biologismo, el moralismo y el giro judicial punitivo”.
En este Diálogo Magistral realizado en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM, también participaron Dora Barrancos, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, de Argentina; así como Montserrat Sagot, de la Universidad de Costa Rica.

