El enlace, acompañado por personal médico, se convirtió en un homenaje al amor y la dignidad en la adversidad
Puerto Vallarta, Jal.— En la cama 33 del Hospital General de Zona 42 del IMSS, la vida dio paso a un momento de esperanza y ternura. Un joven paciente con cáncer en cuidados paliativos y su pareja decidieron casarse dentro del hospital, rodeados por el personal de salud que se convirtió en testigo y cómplice de su historia.
Las imágenes del enlace son tan conmovedoras como simbólicas: dos manos unidas luciendo argollas doradas sobre la sábana blanca, acompañadas por un ramo de flores amarillas; y el instante en que, frente a la cama, uno de los novios coloca el anillo a su compañero mientras una funcionaria da lectura a los documentos oficiales.
El médico Mario Jiménez, quien atendía al paciente, fue uno de los impulsores de que la ceremonia se llevara a cabo. En redes sociales compartió la emoción de haber sido parte de la organización, describiéndose como “guardia del amor homosexual” y resaltando que la jornada estuvo marcada por lágrimas, risas y la certeza de que el amor trasciende incluso la enfermedad.
La ceremonia, sencilla pero profundamente significativa, dejó claro que el derecho a amar y a formar familia no se suspende en un hospital. Para el personal que presenció la boda, el momento se convirtió en una muestra viva de humanidad y empatía: un recordatorio de que, incluso frente a la fragilidad de la vida, el amor sigue siendo un acto de resistencia y plenitud.
“Love is love”, resumieron con orgullo quienes acompañaron la unión, que ya es parte de las historias de dignidad y diversidad que nacen en Puerto Vallarta.

