Denuncia ONU brecha de género en libertad de expresión

A pesar del Premio Nobel de la Paz a la periodista filipina Maria Ressa, la igualdad de género en la libertad de expresión “sigue siendo un objetivo lejano”, advirtió el lunes una investigadora independiente de Naciones Unidas.

“Las voces de las mujeres están siendo reprimidas por las leyes, las políticas de Estado, así como por las costumbres sociales, las tradiciones, las interpretaciones religiosas o el creciente fundamentalismo en todo el mundo que ha provocado el aumento de la misoginia y el sexismo”, dijo Irene Khan, investigadora especial para la promoción y protección de la libertad de opinión y expresión.

Ressa, cofundadora del cibersitio de noticias Rappler, conocido por sus reportes críticos sobre la sangrienta campaña antidroga del Presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha sido condenada por difamación y enfrenta otros cargos penales. El comité del Nobel señaló que Ressa y Rappler han “documentado el uso de las redes sociales para difundir noticias falsas, acosar a rivales políticos y manipular el discurso público”.

Khan, ex directora de Amnistía Internacional y la primera mujer en ocupar su cargo en 27 años de historia, dijo en un comunicado al comité de derechos humanos de la Asamblea General de la ONU y en un informe a periodistas que los gobiernos deben abordar de forma más seria la cuestión de los estereotipos de género.

“Las mujeres están haciendo cosas maravillosas, pero la presión del otro lado es muy grande”, afirmó.

La censura de género “es generalizada, tanto en internet y como fuera”, siendo el sexismo y la misoginia factores dominantes que se han intensificado “por el auge de las fuerzas populistas, autoritarias y fundamentalistas en todo el mundo”, apuntó.

Según Khan, en algunos países el comportamiento social online de las mujeres jóvenes y “las personas no conformes con el género” se vigila, censura y criminaliza de cerca por parte de los gobiernos “bajo el pretexto de la protección de la ‘moral pública'”.

“Estas acciones son paternalistas en el mejor de los casos, misóginas en el peor”, manifestó.

Khan señaló además que la violencia sexual y de género, el discurso de odio y la desinformación “se usan ampliamente online y offline para frenar o cortar la expresión de las mujeres”. Las periodistas, políticas, activistas por los derechos humanos y feministas suelen ser objeto de ataques, añadió, con el objetivo de sacarlas de las plataformas y de la vida pública.

“El efecto es socavar los derechos humanos y hacer retroceder la diversidad en los medios y la democracia inclusiva”, dijo.

Khan pidió además más esfuerzos para cerrar la brecha digital alegando que casi la mitad de las mujeres del mundo no tienen acceso a internet.

“La misma tecnología digital que conduce a la violencia online contra la mujer es también la tecnología que les permite organizarse, reunirse, discutir en plataformas digitales de una forma en que sus propias sociedades, especialmente las tradicionales, no les permiten”, dijo. “Las mujeres deben estar empoderadas, y el camino al empoderamiento es respetar la libertad de expresión”.

Khan reclamó un espacio digital seguro para las mujeres e instó a los países a adoptar leyes firmes para prohibir la violencia online basada en el género, y a investigar y procesar los casos.

Pero los esfuerzos para erradicar la violencia de género, el discurso de odio y la desinformación en internet “no deben utilizarse como pretexto por parte de los gobierno para restringir la libertad de expresión más allá de lo permitido por la ley internacional”. Además, se opuso firmemente a la prohibición o criminalización de la desinformación alegando que es “contraproducente y mal empleada para silenciar a los críticos”.

En la actualidad hay una crisis online “debido al fracaso de las plataformas de redes sociales para gestionar su modelo de negocio con un enfoque de derechos humanos”, afirmó Khan, quien pidió a estas firmas que revisen este concepto y adopten una mayor transparencia, también sobre los algoritmos que utilizan.

Post Author: anodis