Ball culture: derechos LGBT al ritmo del voguing

Segunda mitad de los ochenta, Nueva York. La comunidad latina y afroamericana LGBT, uno de los colectivos con más riesgo de exclusión social y pobreza, crea redes familiares para apoyarse y sobrevivir en un mundo que les discrimina y estigmatiza. Juntos crean una subcultura que les permite ser libres y expresar sus identidades sin prejuicios pese a las circunstancias. Pues cabe añadir que la pandemia del VIH se está llevando a gran parte de la comunidad y toda una sociedad les señala como responsables. Y dentro de todo este contexto, se populariza la ball culture (o escena ballroom), uno de los eventos más especiales para la comunidad.

Los balls eran un acontecimiento donde cada “casa”, es decir, cada familia elegida, competía por trofeos bajo distintas categorías en las que bailaban, desfilaban, actuaban, o realizaban lip-syncing (actuaciones de playback). En estos eventos toda la comunidad podía expresarse y vestirse libremente, siendo un lugar seguro, especialmente para las drags, como para las personas trans, las más discriminadas del colectivo. Se debe tener en cuenta que los Estados Unidos de aquel entonces no permitía a sus ciudadanos vestirse con ropa socialmente asignada a otro género. De este modo, de forma clandestina, el colectivo desafiaba las leyes de un país que no les aceptaba.

La escena ‘ballroom’ permitía ser libres a un colectivo oprimido y estigmatizado por la sociedad

Sin embargo, la libertad e igualdad no estuvo siempre en la escena ballroom. De hecho, su origen, que no remonta a los años ochenta, sino que a los años veinte, no se caracteriza por ninguna de esas dos palabras. El barrio de Harlem fue quien vio nacer esta subcultura, aunque de forma muy racista, pues los participantes racializados debían aclararse la piel con maquillaje y, aun así, ganaban en pocas ocasiones. Además, el jurado encargado de valorar los desfiles y espectáculos era blanco en su totalidad.

No fue hasta los años sesenta que latinos y afroamericanos crearon sus propios eventos para celebrar la diversidad. Crystal LaBeija y su amiga Lotti fueron las pioneras de la escena latina y afroamericana creando la “House of LaBeija’. Ambas pertenecían a la escena neoyorquina de la ball culture. Pese a que esta ciudad era el epicentro de la subcultura LGBT, Washington D.C., Baltimore, Filadelfia y Atlanta también son ciudades con mucha cultura ball.

LaBeija (izquierda) junto a Miss Fire Island (derecha) en una escena de 'The Queen'
LaBeija (izquierda) junto a Miss Fire Island (derecha) en una escena de ‘The Queen’ Terceros

La popularización de la subcultura LGBT

Ya en la década de los noventa, la ball culture se popularizó mediáticamente por uno de sus bailes más característicos, y también más representativos del colectivo: el voguing. Este baile se caracterizaba por imitar las posturas de las modelos de la famosa revista Vogue y devino el baile establecido de la escena ballroom, llegando a ser una danza representativa para la comunidad en la actualidad. La reina del pop, Madonna, fue quien popularizó el baile con su tema ‘Vogue’, considerada la quinta mejor canción de los 90, según el canal VH-1.

No obstante, el documental Paris is Burning, de Jennie Livingston, también popularizó la escena ballroom, pues la cinta siguió las vidas de los miembros más representativos de esta subcultura durante los años ochenta. De este modo, Pepper LaBeija, Dorian Corey, Angie Xtravaganza y Willi Ninja mostraron ante la cámara como luchaban en contra de la LGTBfobia, racismo y pobreza, a la vez que explicaban el funcionamiento de sus eventos y el origen del voguing.

Tanto Madonna como Levingston popularizaron una subcultura que pertenecía a la comunidad LGBT. Aquello que les permitía ser libres en clandestinidad se convirtió en mainstream. Aquello por lo que les discriminaban, ahora formaba parte de la sociedad que les oprimía. Pese a que, por ejemplo, Madonna contó con miembros de la escena para sus coreografías, tanto ella como la documentalista, como es normal, no se libraron de la controversia. De hecho, esta última fue muy criticada por no pagar en un principio a los participantes del documental.

‘Pose’ narra la ‘ball culture’ con el reparto más LGBT de la historia

Toda la historia de la comunidad latina y afroamericana LGBT de los ochenta se puede visionar en la serie de ficción Pose, de Ryan Murphy y Steven Canals. Recientemente ha estrenado su última temporada en la plataforma digital HBO España.

Pose acabará con su tercera temporada de siete capítulos con una historia sobre la familia, la resiliencia y el amor. De este modo, finalizarán las tramas de Blanca (Mj Rodríguez), Angel (Indya Moore) y Elektra (Dominique Jackson), sus protagonistas, en una de las series más transgresoras y con el reparto más LGBT de la historia. La serie se irá por todo lo alto marcando un antes y un después en la historia de las series de ficción.

Post Author: anodis