Pinkwashing

Por Olivia Rubio

En muchos países del orbe, junio es considerado el mes de la diversidad, en conmemoración de los hechos ocurridos en 1969 en el Bar Stonewall Inn, situado en el número 53 de la calle Christopher, en la emblemática ciudad de Nueva York. La madrugada del 28 de junio de aquel 1969, gays, lesbianas y trans, se rebelaron en contra de un sistema que les discriminaba y les marginaba, hartos de los abusos policiales que se repetían con aquiescencia de las autoridades estatales.

Muchos años han tenido que pasar para que las sociedades asuman la conciencia de que amar a quien quieras amar es un derecho universal y de que expresarte tal como te auto percibes es parte del libre desarrollo de la personalidad. Estamos aún en camino a esa utopía, y es necesario que cada día seamos más quienes nos aceptamos y respetamos tal como somos, y vayamos sumando aliadas y aliados en nuestro andar. 

Afortunadamente hoy, en muchos países de occidente, se considera como un valor positivo la inclusión en todas las áreas sociales de las personas con orientaciones sexuales e identidades no normativas y se aprecia mucho más la diversidad, por lo que alrededor del mundo han aparecido organizaciones de la sociedad que promueven estos valores y trabajan a favor de los derechos de las poblaciones lgbttti.

Entre estas organizaciones civiles podemos encontrar aquellas cuya labor principal es la promoción de la inclusión dentro del sector de la iniciativa privada a través de certificaciones a empresas que supuestamente cumplen con ciertos criterios de igualdad dentro de sus centros laborales. Sin embargo, últimamente, en México se ha sabido de varias empresas certificadas que han tenido actitudes homó-lesbo-trans-fóbicas con sus empleades o clientes y al requerir a la certificadora la intercesión a favor de la persona afectada, no hay respuesta positiva. 

¿De qué sirve entonces una certificación que califica de gayfriendly a una empresa que no lo es? De nada. Ni socialmente, ni jurídicamente tiene valor, puesto que es posible demostrar en tribunales la responsabilidad de las personas físicas y morales en los casos de discriminación y obtener la reparación del daño que legalmente corresponde.

Termina junio y muchas de las empresas gayfriendly no volverán a acordarse de la diversidad sexual hasta el próximo año, esperando que la población lgbttti las perciba como aliadas.El exhorto que queremos hacer, desde este espacio, es a estas organizaciones civiles que promueven o expiden las certificaciones de inclusión para que el objetivo principal sea la población lgbttti y sus derechos, por encima de la protección a las empresas. Por bien de esas organizaciones y de la población de la diversidad sexual, el pinkwashing no le hace ayuda a nadie.

Olivia Rubio es abogada, criminóloga, experta en Derechos Humanos, Derecho Penal, Sistema Penal Acusatorio, Justicia Transicional, Derecho Parlamentario, temas de género, igualdad y no discriminación.
Amplio conocimiento en los sistemas Regional y Universal de los Derechos Humanos. Experiencia en el ámbito legislativo donde ha generado diversos marcos normativos en clave de derechos humanos y en la administración pública federal.

Post Author: anodis