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29 DE MAYO DE 2007
El miedo al Sida entre los hombres gays
En pleno siglo XXI, la perspectiva de los homosexuales frente al Sida ha cambiado: ya no es sinónimo de sufrimiento, mucho menos de muerte, pero eso no basta, se requiere de una verdadera concienciación frente a un problema originado por no usar condón.

CECASH A.C.

Pese a que muchos homosexuales saben de la existencia del Sida, -síndrome causado por el virus de inmunodeficiencia Humana (VIH) y que se transmite por tener relaciones sexuales anales sin usar condón-, no practican el sexo seguro, aún cuando también existe el condón.

Al principio se afirmó que la llamada “epidemia del siglo” Sida era un invento de la CIA (Agencia Central de Inteligencia, por sus siglas en inglés) contra los gays, quienes tiempo después expresaron que sólo les daba a las “locas y a las pasivas”. Posteriormente la realidad los alcanzó llevándose a sus amantes y amigos; algunos empezaron a cuidarse y a tratar de enseñar a los demás a prevenirla, pero era demasiado tarde.

Así surgió una generación gay de sobrevivientes del Sida, a quienes el temor a la enfermedad y sus consecuencias les hizo protegerse y tratar de educar a sus semejantes y cercanos. Actualmente, muchos de ellos continuamos con la ardua labor de informar y educar a la población en general sobre la enfermedad, pero el miedo sigue latente.

Sin embargo, tal parece que el terrible miedo al Sida que se dio al inicio hubiera desaparecido parcialmente, en especial “gracias”a la existencia y fabricación (en países desarrollados) de medicamentos que controlan el VIH: los llamados antirretrovirales; con éstos, el Sida dejó de ser una sentencia mortal.

De esta forma vemos proliferar en la ciudad de México y en otros estados del país lugares de encuentro sexual como cuartos oscuros o baños de vapor, en donde la posibilidad de infectarse con el virus es muy grande. Pareciera que gracias a los nuevos fármacos, el riesgo de la muerte se ha alejado, de ahí que algunos “decidan” infectarse, o bien, desestimar el problema. En efecto, un “coctel” de antirretrovirales prolonga la expectativa de vida en una persona seropositiva, sin embargo, se olvida que esta posibilidad sólo está al alcance de quien pueda gastar cerca de cinco mil pesos mensuales en fármacos contra el VIH.

Surge entonces, la pregunta: ¿por qué los gays no se están protegiendo del Sida como deben? Desde mi punto de vista no es fácil dar una respuesta única, pero creo que debemos considerar lo siguiente: el miedo a la muerte y a la enfermedad es una característica humana que nos permite preservar algo que consideramos valioso como son la salud y la vida, ya que mantenerlas nos permite realizar las acciones que van a permitirnos demostrar que nuestro paso por el mundo tuvo un sentido; al irnos, éste será mejor gracias a nosotros.

Pero cuando hemos aprendido que nuestra vida no es valiosa o hemos aprendido a tenerle miedo a la vejez, entonces la muerte se convierte en algo que en vez de ser temible, es un consuelo y lejos de temerle, quizá la buscamos.

En el caso de los homosexuales, que nos hemos criado en una sociedad homofóbica, como son todas las que tienen influencia judeo-cristiana, nuestra autoestima se encuentra muy poco desarrollada y a veces casi destruida, por ello, encontramos dentro de la población gay, que no ha llevado procesos de autoaceptación y, que todavía se siguen sintiendo como “pecadores” o “enfermos” por ser homosexuales, una serie de conductas destructivas y autodestructivas, basadas en la convicción falsa, pero introyectada desde su infancia, de que no son valiosos y, por tanto, prefieren morir pronto. Por esto juegan a la ruleta rusa de las prácticas sexuales sin condón. Esto es algo que hemos comentado con diversos activistas de lucha contra el Sida que coinciden en que hay miedo, pero éste no se traduce en protección adecuada.

También es cierto que existen jóvenes homosexuales tan temerosos del Sida que parecieran estar paralizados y o desprotegidos, que se niegan a iniciar su vida sexual coital tratando de esperar que les llegue un príncipe azul, al que imaginan rico, encantador y virgen con el objeto de que por ningún motivo, sean infectados con el VIH.

La situación anterior es casi imposible que suceda, ya que la actitud de estos gays es errónea y a la larga, les impide aprender a protegerse adecuadamente. No se trata de aterrorizarse, sino de tener un miedo saludable ante una situación peligrosa y entonces, es por eso que deben tomar las precauciones adecuadas.

La circunstancia es análoga a una estufa de gas: sabemos que puede explotar, pero que si encendemos el piloto y lo manejamos bien, nos puede ser muy útil. Así, en la sexualidad, el usar adecuadamente el condón es nuestro mejor piloto. No anula todo el riesgo, pero si la vamos a ejercer, es nuestra mejor alternativa.

Cierto es que también, entre la población heterosexual, no existen medidas de prevención, pues aún prevalece la idea errónea de que más vale morirse de Sida que de vergüenza pidiendo a la pareja que utilice el condón; éste miedo mayor al desprestigio social que a la muerte, sigue siendo una de las principales causas de contagio entre las mujeres y hombres heterosexuales. Sobre todo en las féminas a quienes se la educación machista las ha limitado en el desarrollo de su autoestima y les ha enseñado que sólo el hombre debe tiene derecho a disponer de su cuerpo; mientras tanto, ellas deben someterse a los designios del macho.

Por todo lo anterior es necesario insistir. El Sida no es sólo problema de gays, sin embargo, representan el sector más afectado por la pandemia. Cada vez que sostienen un encuentro sexual tienen 10 veces más riesgo que un heterosexual de hacerlo con alguien que vive con el VIH/Sida.

Más vale que nos pongamos las pilas y, sin aterrorizarnos, tomemos medidas de prevención y protección efectivas. Un condón cuesta alrededor de nueve pesos; un coctel de medicamentos aproximadamente 200 pesos diarios, además tienes cruda moral y malestares físicos. Tú decides.

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P u b l i c i d a d¿Sexo sin compromiso?
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Homosexuales aterrorizados con el Sida, pero no se protegen

P u b l i c i d a d


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