28 DE MARZO DE 2007
La homosexualidad sale del clóset en África La sociedad y los medios de comunicación del continente africano han comenzado a nombrar lo que hasta hace poco estaba prohibido mencionar: la diversidad sexual, así, los homosexuales comienzan a criticar la postura represora de sus gobiernos.
Andrés Lautaro
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(Segunda parte).- Con la seguridad que da el exilio, tuvo que ser un joven emigrante en Francia el que iluminó, un poco, el tema de la homosexualidad en Burkina Faso, su patria natal (y ex colonia francesa). El muchacho habló de su condición de gay al canal TV5 y criticó en una entrevista la doble moral de su país de origen, donde el rechazo hacia las minorías sexuales es todavía muy fuerte.
Las repercusiones no tardaron: el principal semanario de Burkina Faso recogió el guante y preparó un informe especial. En él, según informa el sitio Afrol News, el periodista Jean Paul Bamogo –motivado doblemente por la noticia del matrimonio gay sudafricano y el inesperado testimonio de su compatriota en París- trató el tema desde una perspectiva histórica y mundial, abarcando desde la homosexualidad en la antigua Grecia hasta el horrendo final de miles de gays en los campos de concentración de la Alemania nazi.
Aunque ni necesariamente positivo o negativo, el mencionado artículo constituyó un buen ejemplo de que el tema sale lentamente de su ancestral anonimato y las sociedades se animan a admitir su existencia.
Una situación muy similar se vive en Mozambique, al sur del continente, dónde su primera organización gay tuvo un debut positivo en la prensa, mediante una entrevista otorgada a la agencia estatal de noticias. En esa nota, Danilo Da Silva, miembro de la naciente organización, consideró que la sociedad mozambiqueña no rechaza la orientación sexual de la persona como tal, sino la expresión de esta sexualidad. Por esa razón, la mayoría “no sale del armario”:
Para empezar, un primer sondeo sobre discriminación realizado en Maputo (la capital) y las principales provincias arrojó que del universo encuestado (personas de entre 18 y 56 años) no dio “tan” mal : el 80% afirmaba tener un amigo homosexual y el 96% declararon conocer a al menos a uno.
Ambos casos, el de Burkina y Mozambique, ilustran cómo el papel de los medios de comunicación puede ser fundamental para hacer visibles ciertas problemáticas e instalarlas en lo que se conoce como opinión pública (algo que frecuentemente se confunde con opinión publicada).
Desafortunadamente, sobran ejemplos de roles mediáticos mucho menos positivos. En Camerún, los diarios sensacionalistas tuvieron su hora feliz hace un par de años, cuando se dedicaron a publicar “denuncias” (o forzosas salidas del armario) sobre la homosexualidad presunta de personalidades políticas y del espectáculo. Su tiraje habitual aumentó considerablemente reflejando un interés más bien morboso de la sociedad sobre el asunto. Interés que no parece, inicialmente, muy constructivo.
(con información de Afrol.com, Amnistía Internacional y agencia EFE) |
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