Movimiento lésbico, por la politización del colectivo LGBT “Me gusta la masa, me gusta el maíz, soy tortillera y soy muy feliz”, gritaron las lesbianas en su marcha por avenida Reforma. Con arengas políticas también, reivindicaron el carácter social de nuestro movimiento.
Para algunos, un sector del movimiento lésbico mexicano podría ser diacrónico, esto es, incongruente con los tiempos de pluralidad y diálogo democrático que estamos viviendo. Sin embargo, el estilo diferente de las organizadoras de la marcha lésbica es, en todo caso, otro indicador de la diversidad sexual y cultural que caracteriza a nuestra sociedad moderna.
Una vez más, las lesbianas salieron a las calles, con un discurso eminentemente de izquierda que propugnó porque el feminismo sea reivindicado como la guía política del movimiento lésbico, el cual “no debe caer en la mercantilización de la diversidad sexual, pues ésta sólo beneficia a minorías específicas y no a lesbianas obreras, campesinas, indígenas y migrantes”, opinaron las organizadoras.
En el marco del 30 aniversario del movimiento lésbico-feminista en México, las lesbianas también izaron otras banderas como la controvertida despenalización del aborto, así como la denuncia del supuesto fraude electoral ocurrido el pasado 2 de julio, y la exigencia de la liberación de los presos políticos de Atenco y Oaxaca, convirtiendo su manifestación fundamentalmente política.
Pese a las críticas, el caso es para celebrarse, porque como sea México es de los primeros países en realizar marchas lésbicas, y porque también significa un contrapeso, necesario en toda democracia, a la dinámica que presenta la Marcha del Orgullo en junio de cada año. Es decir, si bien la Marcha del Orgullo también enarbola causas políticas, lo cierto es que lo más vistoso y llamativo es la fiesta que organizan empresarios y prestadores de servicios al colectivo LGBT. Por tal motivo, es importante que exista un equilibrio a partir de otras iniciativas principalmente políticas.
Es verdad que muchos no están de acuerdo con los métodos políticos del activismo lésbico, por excluyentes y radicales, pero debemos reconocer que su lucha es legítima pues lanza un grito en contra de la frivolidad que embarga a gran parte de nuestro colectivo. Los temas discutidos por las lesbianas en su cuarta marcha deberían interesarnos a todos como ciudadanos, independientemente de la orientación o identidad sexual que tenemos.
Lo curioso de evento, y tal vez motivo principal de las críticas, fue la encerrona nocturna que llevaron a cabo las lesbianas feministas, pues enclaustradas festejaron, comieron y también discutieron los asuntos políticos que les competen. Cerraron puertas y sólo las abrieron al día siguiente, una vez completado el programa elaborado por el comité organizador.
De este modo ocurrió la marcha lésbica: de forma discreta con apenas 200 participantes y que no logró la resonancia en los medios de comunicación como en otras ocasiones, quizá con la misma intención política de rechazar todo aquellos que parece formar parte de la maquinaria del Estado. De hecho, la convocatoria fue clara: no serían bienvenidas ni las empresas ni drogas ni alcohol, tampoco aquellas mujeres que no fueras lesbianas, feministas y de izquierda.
Pese a todo, celebremos el acontecimiento, pues a nuestro colectivo no le caería mal estudiar, de vez en cuando, asuntos de interés público como los que atendieron las lesbianas el sábado pasado.
Después de que el 21 de diciembre de 2009 fuera aprobado el matrimonio gay; el 4 de marzo de 2010 entrara en vigor la reforma al código civil del DF y el 11 de marzo se celebraran las primeras uniones civiles, es momento de celebrar. [Sigue]