29 DE ENERO DE 2007
Hoteles de paso: ritual erótico y sexual para los gays
Por una módica cantidad, los hoteles de paso resultan el lugar ideal para que cualquier pareja pase momentos placenteros. Descubre qué tan populares y frecuentados son por algunos. Las categorías y ubicaciones dependen del gusto de cada quien.

Redacción Anodis

Ragap



Bookmark and Share



Los moteles son espacios que el mexicano ha hecho suyos

Otros artículos:

Crean el primer club de boxeo exclusivo para gays en Nueva York

Madrid será la capital del turismo gay en el mayo

La generación "selfie" sin empleo

Los Cabos, el nuevo destino “gay friendly”

Senadores buscan impulsar el turismo LGBT en México

Estados Unidos incrementa su apoyo al turismo LGBT en México

Miami recibe puntuación perfecta en igualdad para la comunidad LGBT

Preparan matrimonios igualitarios en Sunland Park

 
Imprimir artículo Imprimir artículo | Enviar por e-mail Enviar por e-mail
 
Los hay familiares, deportivos, de montaña, de playa, también de aeropuerto o casino, de descanso e incluso gastronómicos, pero sin duda los más populares y con mayor proliferación en nuestra urbe, son los de paso. Se trata de los hoteles.

Estos espacios, mejor conocidos entre los mortales como “cuatro letras” (en singular) y cuyo solo nombre fragmenta la moral de algunos, ya forman parte de la cotidianeidad, del secreto a voces que muchos se niegan a aceptar, del trajinar diario que a simple vista hace imaginar actos “perversos”.

El diccionario lo define como un establecimiento donde se da alojamiento a personas que en general, están temporalmente en una población, sin embargo, el Distrito Federal dista mucho de ser un poblado o una aldea. Ilógico es que pudiendo llegar a casa, se opte por pasar no una noche, sino unos momentos en él.

El hotel de paso es un establecimiento que renta sus cuartos con el objeto de que sus clientes pasen allí unas cuantas horas. El término es empleado sin importar la arquitectura del lugar, ya que puede ser un edificio cualquiera o un espacio acondicionado especialmente para el tránsito de automóviles, con estacionamientos particulares.

Pero la realidad es precisamente eso: la realidad (!), y nadie puede negar que tan singulares espacios, repletos de historias y vivencias, sirven de desahogo sexual, de mitigante afectivo, erótico y carnal.

Vivir la experiencia de alojarse por un momento en algún hotel de paso es un “lujo placentero” que casi todos pueden darse. Ideales cuando el instinto y la necesidad son más fuertes que el autocontrol, o simplemente para dejar a un lado la rutina, estos lugares se han vuelto muy visitados por la clase media, en especial por los jóvenes.

El paraíso del placer

Camas de agua, ceniceros, rollos de papel sobre el buró, caramelos con la dirección del establecimiento; jabones, toallas, shampoo en pequeñas botellas; una televisión con canales porno, espejos en paredes, o los más “sofisticados”, en el techo, son elementos inconfundibles que harán disfrutar a cualquier pareja de momentos satisfactorios. La ubicación y el lugar también determinan el gusto de los clientes.

Jorge Mejía, dueño del hotel de paso “Las Bugambilias”, localizado a la salida de la carretera México-Cuernavaca, asegura que al establecimiento concurren parejas de todo tipo, incluyendo gays, quienes al igual que las otras, nunca bajan de su automóvil sino hasta que han estacionado el vehículo en la cochera de la habitación.

“Para los gays es más incómoda la situación, pues llegan un tanto apenados, y en ocasiones, cuando me ven, evitan cualquier contacto visual; además en este hotel no se discrimina, después de todo el placer también es parte del negocio”, explica Mejía, quien en un año y medio recuperó hasta el triple de ganancias que invirtió en la construcción del inmueble.

Jorge no puede dar una estimación precisa sobre cuántas parejas heterosexuales y gays acuden a su establecimiento, pero asegura que con el paso del tiempo son cada vez más los homosexuales quienes “visitan” las instalaciones. “Esto se va a convertir en un hotel gay”, bromea.

Por 250 pesos, distintas parejas pueden disfrutar de intensos momentos en “Las Bugambilias”, cuyo interior, decorado en tonos arena y sus pasillos, impregnados con aroma a “jabón chiquito”, perceptible desde la entrada, denotan el ritual afectivo-sexual que en complicidad y secreto hombres y mujeres llevan a la praxis.

Los costos de una habitación varían dependiendo del lugar en que se encuentre el hotel de paso, por ejemplo, lo ubicados en zonas aledañas al Zócalo capitalino oscilan entre los 150 y 250 pesos la hora, mientras que los localizados en La Merced, van desde los 50 hasta los 100 pesos, sin embargo, éstos son frecuentados por trabajadoras sexuales y sus clientes, quienes sin lugar a dudas pertenecen a estratos sociales más bajos.

Por lo general es de lunes a viernes, de 9:00 a 21:00 horas, cuando las parejas en relaciones fuera de sus compromisos afectivos (infieles) se convierten en usuarios y hasta en clientes frecuentes de los hoteles de paso. En el caso de los ubicados en zonas alejadas de la ciudad, es a partir de las 22:00 horas cuando algunos hombres son acompañados de trabajado@s sexuales.

Por el contrario, “normalmente son los fines de semana cuando las parejas establecidas vienen y pagan una habitación”, explica el dueño de “Las Bugambilias”.

Datos de la Asociación Nacional Hotelera indican que en la Ciudad de México existen alrededor de mil 400 hoteles de paso. El de Jorge Mejía es uno de ellos, y aunque el término “hotel de paso” no está aceptado oficialmente por el organismo ni por la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM A.C.), sí lo es para aquellos que conforman el negocio redondo.

Historia se escribe con “h” de hotel

Actualmente, nuestra urbe se encuentra plagada de hoteles-moteles. Como todo en este mundo ellos también tienen historia, y es que los primeros se establecieron en los años cuarenta del siglo pasado con el principal y único objeto de hospedar a comerciantes itinerantes, camioneros y viajeros que andaban por tierra.

Las referencias históricas son un tanto limitadas, sin embargo, nada esta vida es imposible: se dice que el ex presidente de México, Manuel Ávila Camacho, permitió la construcción de los primeros hoteles de paso, originalmente con fines de negocios que sexuales. Ahora perdieron tal carácter, pues han pasado de ser centros hospedaje a catedrales del amor y referencia de lo pecaminoso.

A nivel internacional, es en la década de los sesenta cuando la proliferación de estos lugares se hace más evidente, ya que la liberación sexual y aquella singular frase de “haz el amor y no la guerra”, originan la creación de varios en el mundo. México no fue la excepción.

Los expertos en lenguaje indican que la palabra motel es la unión de las palabras inglesas motor y hotel, ya que a las habitaciones se llega directo en un vehículo.

El caso de los hoteles que sí ofrecen hospedaje es distinto, y además de que en ellos el visitante puede alojarse varios días, también resultan una opción ideal si de pasar una noche romántica y sensual se trata. Aunque claro, los costos incrementan y el servicio es distinto, sobre todo cuando acude una pareja gay.

Los gayfriendly se caracterizan por brindar un atento y cordial servicio al público homosexual, donde no existe la discriminación por orientación sexual. Zona Rosa es un ejemplo de ello, pues el Hotel del Principado, clasificado con tres estrellas, ofrece servicios que van desde cambio de divisas, hasta personal multilingüe. Con módicos precios que oscilan entre los $500 y $800 pesos la habitación, puedes pasar un agradable fin de semana o una inolvidable noche romántica.

Para aquellos que les atrae la modernidad, el Hotel Century Zona Rosa de 4 estrellas es excelente. Es abiertamente gayfriendly, luego de que el turismo del lugar ha hecho de este espacio su lugar preferido, por su cercanía a los establecimientos nocturnos gays.

142 jujosas habitaciones con balcones privados, baños de mármol; siete restaurantes, alberca, agencia de viajes, bar, arrendadora de autos y médico, entre otros servicios, dan prestigio al hotel. Los costos tal vez puedas imaginarlos, pero valen la pena.

Fuera de Zona Rosa, al norte de la ciudad, se ubica el Gran Sol, excelente para una noche en pareja. Con 74 habitaciones que incluyen cinco master suites, seis master, dos junior suites dobles, siete junior suites y 54 estándar, los enamorados pueden disfrutar de grandes momentos por un costo no superior a los $800 pesos. Ya lo sabes, elegir la categoría depende del gusto y las necesidades de cada quién.

Hotel de paso: catedral del amor, hemiciclo inaugural o reafirmatorio de las pasiones humanas, institución no oficial de la sexualidad, lugar en que se imprimen los más perversos deseos, edificio de la lucidez erótica y la infidelidad. Todo depende del cristal con que se mire. Y tú ¿qué tan seguido acudes a la catedral del amor?

Regresar a la página anterior


BTO
31 de enero de 2010


¿cual es la direccion del hotel que comentas Las bugambilias? espero puedas responder, mil gracias

REPORTAR COMENTARIO INAPROPIADO
P u b l i c i d a d
15734


P u b l i c i d a d




P u b l i c i d a d



Sondeo

¿Qué tanto usas el condón en tus relaciones sexuales?
Siempre
A veces
Nunca


Anodis RSS Add to Google Bookmark and Share  
Secciones :: Principal | Sociedad & Política | Arte & Cultura | Salud & VIH | Espectáculos | Vida & Estilos | Sala de Prensa
Multimedia :: Fotogalerías | Anodis Radio | Podcast Five

© Anodis.com :: Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados :: Quiénes somos | Publicidad | Escríbenos | Código de Ética A