25 DE ENERO DE 2007 Desmienten relación entre el cerebro y la orientación sexual Investigaciones científicas han demostrado la existencia de un sexo cerebral, sin embargo, entre los resultados se demostró que no hay correspondencia de ello con la orientación erótico-afectiva, ni con la identidad de género.
Brenda Gómez Díaz
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(*) De acuerdo con el sexólogo David Barrios Martínez, la idea de que existe un dimorfismo sexual cerebral (sexo cerebral), con algunas funciones relativamente diferenciadas de los cerebros masculino y femenino, no tiene un vínculo directo con la orientación sexual.
En los seres humanos no podría hablarse de la "pureza" de un solo factor: intervienen aspectos biológicos, psicológicos y culturales. El género per se es una construcción social ampliamente influenciada por la cultura y el aprendizaje. Sin embargo, algunos aspectos del género (género de asignación, roles de género, identidad de género y orientación erótico afectiva) tienen como factores fundamentales, algunos aspectos biológicos.
La investigadora Sandra Witleson pone en duda que las diferencias de comportamiento que observamos entre niñas y niños, y hombres y mujeres, corresponda exclusivamente a cerebros sexualmente diferenciados, porque la cultura establece experiencias diferentes para hombre y mujeres, lo cual, a la larga, refuerza dichas diferencias.
Sin embargo, es de llamar la atención el que nos empeñemos tanto en destacar las diferencias entre varones y féminas, en vez de subrayar sus similitudes y capacidades semejantes. De hecho, si aceptamos al sexo cerebral como una de las dimensiones del sexo, tendríamos que asumir que incluye aspectos genéticamente determinados en los que el aprendizaje sólo es complementario.
Asimismo, el también psicoterapeuta afirma en su libro "Resignificar lo masculino" (Editorial Vila, 2003) lo siguiente: "Parece estar claro que el dimorfismo sexual no sólo implica diferencias fisiológicas sino también en lo que respecta a los comportamientos de uno u otro sexo. Actualmente hay muchas aportaciones científicas que apoyan la idea de que los hombres tienen conductas diferentes a las mujeres, cuyo origen no puede ser atribuido sólo al condicionamiento social".
Con respecto al cambio de sexo y su relación con el género del cerebro, apunta: “debo aclarar que el tema de la transexualidad es distinto al del sexo cerebral. En mi experiencia como sexólogo y psicoterapeuta, como en los resultados de las investigaciones, se ha podido observar que la identidad de género es relativamente independiente de las experiencias de vida”.
Por otra parte, explica el origen de la identidad de género: “Podría ser prenatal, aunque con represiones o refuerzos en la vida posnatal. La identidad de género podría estar bien consolidada antes de los cuatro años de edad. Por ello, cobra relevancia lo que ocurre en la vida de la persona antes de su nacimiento y en los primeros 36 a 48 meses de vida”.
Una idea sustentada por Simon Le Vay (autor del libro El cerebro sexual) es que existe una representación cerebral de la identidad de género, lo cual está sujeto a mayor investigación. Esto explicaría porqué a una persona transexual, por más que se le eduque y se le adiestre con el sexo/ género "que le toca", persiste con su discordancia, hasta que se efectúa una reasignación integral de sexo/ género.
*Entrevista publicada en la revista Consulta Médica, julio de 2006. |
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