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2 DE OCTUBRE DE 2006 Vida gay en Utah, el estado más conservador de EU Utah es un pequeño estado de 2 millones de habitantes ubicado al centro-oeste de EU. Un fuerte conservadurismo religioso impregna su vida social; desde el consumo de alcohol hasta la tenencia de armas; desde las opiniones belicistas “pornográfico”.
En más de un sentido, Utah resume con creces el costado más reaccionario de la sociedad estadounidense y es la contracara de New York, Vermont o Massachussets, estados de la Costa Este con un perfil socio-cultural más tolerante en temas sociales y políticos.
Las diferencias, por supuesto, también atraviesan el tema de la homosexualidad. Mientras que ser gay en New York quizás sea apenas un dato más en la biografía de alguien (y en Massachussets, incluso, las personas del mismo sexo pueden contraer matrimonio), serlo en Utah tiene otras connotaciones.
Que Salt Lake City sea la capital mundial de la religión mormona (también llamada Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) empieza a explicar una parte del clima social que se respira. Los activistas gays Jared Wood y Darrin Hobbs lo saben bien, puesto que lo han vivido en carne propia.
Hace casi 2 años, ellos fundaron Utahns for Fairness, un grupo creado para protestar contra la iniciativa de limitar el matrimonio sólo a heterosexuales, iniciativa que es fuertemente apoyada por la Iglesia local.
Wood y Hobbs provienen de hogares religiosos, pero mientras el primero se crió bajo la influencia de la religión baptista sureña, el segundo lo hizo en un pueblo mormón del estado de Nuevo México. Ambos credos se oponen con dureza a la homosexualidad, pero –como señala Hobbs- hay sutiles diferencias. “Los baptistas no tienen problema en decirte a la cara que eres un maldito desviado, en cambio un mormón se va escudar detrás de palabras de fe y amor y va a intentar cambiarte”.
Y, en efecto, como sostiene Alexandra Woodruff, la Iglesia Mormona cree que los homosexuales pueden y deben ser cambiados y desde la década del 70 ha fomentado diferentes “terapias” para “curar” a los gays. Las mismas incluyen desde rezos e hipnosis hasta la llamada terapia de aversión, donde los que quieren cambiar su orientación sexual son inducidos a vomitar frente a la imagen erótica de alguien de su mismo sexo.
Coherente con esto, no suena extraño que la visión de los gays como “enfermos” o “anormales” este bastante extendida, en especial entre los religiosos más acérrimos. Sin embargo, también es cierto que las cosas empiezan a cambiar en Utah. El caso de la maestra Wendy Weaver, desvinculada de su trabajo por su condición de lesbiana, significó un hito al respecto.
La batalla de Wendy
Wendy Weaver daba clases en la Spanish Fork High School desde 1979. Años después, se divorció de su esposo y se fue a vivir con su novia Rachel Smith. Las autoridades del distrito escolar de Nebo reaccionaron negativamente cuando supieron de ese cambio en su vida; primero intentaron hacerle firmar un papel en donde ella se comprometía a no hablar con nadie sobre su relación lésbica, ni dentro ni fuera de la escuela y luego, fue separada de su rol de entrenadora del equipo de voley femenino escolar.
Pero Weave desafió el caso y ganó. Además, irónicamente los esfuerzos del distrito por silenciarla tuvieron el efecto contrario. El distrito fue obligado a re-contratar a Weaver como entrenadora del equipo de voley y a dar marcha atrás con sus iniciativas. El caso trascendió los límites de Utah y toda la nación supo de él, lo que, además, contribuyó a devolverle a Wendy la tranquilidad que injustamente había perdido.
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