19 DE DICIEMBRE DE 2005 Fuera del Clóset Y al fin me di cuenta: la Navidad no existe Siglos después lo que en su origen era prohibido la Iglesia lo elevó a dogma y verdad de fe incuestionable con interés de poder: celebrar el nacimiento del dios Sol, como una analogía de Jesús
Eran los tiempos primigenios del cristianismo donde una iglesia igual de primitiva dominaba por completo la conciencia humana hasta el grado de dictar lo que se debía creer. La Iglesia desde su origen no es simplemente dogmática, también es pragmática, por eso inventó lo que no existía para sustentarse y garantizarse continuidad por los siglos de los siglos, amén; aunque ese invento fuera el nacimiento en un pobre pesebre en Belén de Jesucristo, el redentor que adoran, a quien el mundo judío aún sigue esperando como su mítico salvador.
Como dicen los que saben: la Navidad es un bello cuento de hadas, de druidas y de ninfas adaptado hace más de 1980 años por la Iglesia Católica para celebrar el nacimiento de Jesús, su cumpleaños ni más ni menos, que sirvió al interés evangélico de los Papas para extender su dominio y poderío. No sólo adoptaron la fiesta pagana al dios Sol, sino que la transformaron, le dieron sentido cristiano, la impusieron e hicieron costumbre y tradición universales, no en vano la Iglesia no tiene más autoridad que ella misma. Así, una práctica pagana y bien profana de pueblos “salvajes y bárbaros” europeos se fundió con ritos diversos de otros tantos pueblos variopintos y la misma teología, resultó una bella simbiosis de lo que era irreconciliable al principio (fe vs. profano), todo a nombre de la imposición de la palabra de Dios, más bien de la palabra inventada “por revelación”.
El origen de esta fiesta religiosa y universal está tan llena de anacronismos, contradicciones, contrasentidos y confusiones que nadie, ni ayer ni hoy, está de acuerdo en fechas, lugares ni en los nombres de Papas y religiosos que construyeron la magia de la Navidad, las raíces se pierden en un mar de dudas igual que el origen del hombre, es el mismo dilema del por qué el pollito cruzó la carretera.
En el origen eran las saturnalias o fiestas en honor a Saturno, dios de la agricultura, que se celebraban en diciembre en Europa y que fueron absolutamente prohibidas por la Iglesia por su paganismo. Como los profanos no entendían razones del credo católico, la Iglesia optó por aprovechar esa costumbre -que a su vez procede de Egipto antes del nacimiento de Cristo-, únicamente que hizo algunos cambios a la simbología para no discutir con los paganos. Ya no se celebraba el nacimiento del dios Sol, sino de Jesucristo, que al fin y al cabo parecía un bello Sol como niñito desnudito, blanquito y rodeado de luz; el sincretismo ya estaba hecho, como si de taraditos se trataran esos hombres “salvajes y bárbaros” fueron convencidos, voluntariamente a fuerza, de que su Sol divino era Jesús. Mató la Iglesia dos pájaros de un solo tiro, dieron a las saturnalias carácter religioso y a la vez el catolicismo atrajo más almas al reino de dios (de su dios, no de Dios).
Esa fue la misma fórmula empleada por los Conquistadores en América para difundir el catolicismo entre los pueblos “salvajes”, fundieron las costumbres cosmogónicas y religiosas de las culturas autóctonas con los ritos católicos, así en México –gracias Dios mío- tuvimos Navidad, posadas cacahuateras y fiesta de la inmaculada y siempre sospechosa Virgen de Guadalupe, el principio de la civilización de los aztecas, según la doctrina católica; el principio de la debacle, según los antigachupines.
“Después de la paz, la Iglesia Católica Romana, para facilitar la aceptación de la fe por las masas paganas, encontró cómodo instituir el 25 de diciembre como la fiesta del cumpleaños de Cristo, para distraerlas de la fiesta pagana celebrada el mismo día, en honor del “Sol Invencible”, Mitra, el conquistador de la oscuridad” (Mario Righetti, liturgista católico en Pontifical Gregorian University Press, 1977).
También en esos tiempos en el norte de Europa los nórdicos celebraban otra fiesta llamada Yule, donde con grandes fiestas y comilonas los hombres quemaban árboles para conseguir que el Sol brillara con más fuerza todo el año, lo hacían también en diciembre, ¿pero por qué al Sol?.
En el origen primitivo el hombre creó dioses para encontrar respuestas “lógicas” a todo aquello que no comprendía, sus primeros seres divinos eran los que estaban más a la mano, lo más visible y magnánimo: Sol, Luna, Tierra, fuego, aire, agua.... Como las respuestas no satisfacían sus dudas crearon dioses para todo, pero siempre el Sol, Luna y Tierra tuvieron predominio, hasta grado tal que el culto a la Luna y a la Tierra primero tuvieron una connotación cultural de ser madres o progenitoras, luego la denotación histórica de virginidad, o sea, la virgen madre del dios Sol.
Wow!!!, esa leyenda mítica primigenia como que se me hace muy conocida, como que se parece a lo que cuenta la Biblia respecto a la anunciación de María ¿no? Sí, ese episodio donde el arcángel Gabriel le dice a María-virgen ¿qué crees mujer? ¡Estás embarazada!. ¿Quién copió a quién?. Ahora entiendo por qué dicen los que saben que las Sagradas Escrituras es un recopilado de mitos y mitotes.
Con el paso de los siglos nadie, simplemente nadie, se detiene a cuestionar nada de unas fechas festivas religiosas ajenas totalmente a la “palabra divina” que tanto defienden las iglesias como verdad absoluta, y no sabemos qué festejamos en verdad: si a una divinidad, a un mito, al status social, al dinero, a los regalos, o simplemente al espíritu lúdico natural del ser humano, pues somos igual que el hombre “bárbaro” adorando símbolos, no en vano cada hombre lleva en su fuero interno esa necesidad de adorar algo para aferrarse a una realidad segura y dichosa y encontrar sentido a su existencia. Lo llevamos en la cadena genética.
Con el tiempo la saturnal se empezó a llamar Navidad, y nadie sabe cuándo ni por qué, esa palabra proviene de natividad, que es igual a natalicio. La primera fiesta más importante del calendario litúrgico en el mundo entero no está contenida en las Sagradas Escrituras, la misma Biblia no precisa fechas pero sí condena, según, a quien adora imágenes o a otra cosa que no sea Dios. Tampoco fue costumbre de los apóstoles ni de los primeros padres de la iglesia, los que crearon el dogma católico por cierto.
En esos tiempos nadie celebraba su cumpleaños, sólo los pecadores como Herodes, quien hacía fantásticas comilonas a propósito, era pecado de soberbia y de arrogancia, los primeros cristianos daban más importancia al festejo de la muerte, pues este evento era el tránsito a la vida verdadera, la eterna. Por eso la fiesta más importante no es el nacimiento, sino la muerte de Cristo, pera ningún católico cuerdo ni aún los más puritanos celebran con alegría la muerte de Jesús, pero sí su nacimiento. Ni aún el Vaticano puede sustraerse a esta realidad, guarda luto y se viste de tristeza (señal de dolor no de albricias) en Semana Santa y la fiesta de la Resurrección no es tan colorida ni tan festiva como la Navidad, donde hasta el mismo Papita se viste de lujo, saca sus mejores trapos y joyitas, se viste de oro, retoma un aire místico, pacifista, de padre amoroso, tierno, cuasi santo y glorioso ser de luz (¿? jajajajaja).
Según fue en el siglo V cuando la Iglesia Católica ordenó que todo el mundo católico celebrara la Navidad por siempre precisamente el mismo día en que según los orgiásticos pobladores de la Roma pagana nacía el sol: el 25 de diciembre, ya que nadie, ni siquiera la sagrada Biblia, la palabra de Dios, precisa la verdadera fecha en que Jesús vino al mundo, fecha que aún se discute igual que si fue primero el huevo o la gallina.
Y se ordenó que así fuera para evitar que los cristianos primitivos siguieran celebrando a los ídolos de barro del solsticio de invierno, que fueron cambiados por un Jesús rodeado de mucha magia, angelitos, pastores, vaquitas, bueyecitos, burritos, ovejitas, pastorcitas y leyenditas acarameladas y hostigosas que nunca sucedieron.
Como en 1054 la Iglesia Católica se partió en dos (desde mucho antes los Papas peleaban por tener siempre la razón y mejor cortaban los miembros corruptos para no pecar): Occidente y Oriente (bizantinos en aquellos tiempos, hoy ortodoxos), entonces los católicos orientales festejaban el nacimiento el 6 de enero, con el tiempo pudo más el Vaticano y todo el mundo trasladó el festejo el 25 de diciembre y el 6 de enero lo destinaron a la epifanía (por Epifanio, el nombre del religioso que neceaba con que Cristo había nacido el 6 de enero, según costumbres de Alejandría y de toda Asia Menor).
La Navidad retoma lo escrito por Mateo y Lucas en sus evangelios para existir, “sobre lo que otros les narraron sobre lo que habían según oído contar sobre el nacimiento de Cristo”. Este relato –incongruente uno con el otro- sirvió para fundar la Navidad en el mundo, pero sigue la duda sobre si fue en el siglo III, IV o V, otros señalan que fue mandato de San Juan Crisóstomo, otros que de San Gregorio Nacianzeno en el año del Señor de 345. Pero quién sabe, lo único cierto es que al catolicismo le salió bien conciliar con los paganos más que reprimirlos, creó un festejo tan grande, tan importante, que sigue hasta nuestros días aunque no tiene bases reales, aunque sea un bello cuento de fantasía. Eso sí, toda esta fantasía hizo millonario a J.J. Benítez con su Caballo de Troya.
No sólo el mismo origen de la Navidad como celebración religiosa tuvo un carácter simbólico analógico y homológico, también todos los elementos o sistemas que constituyen la esencia, la forma y materia de la fiesta religiosa y pagana en el origen, tienen un fuerte sentido simbólico e icónico que recuerdan los tiempos de los primeros hombres del planeta, y no me refiero a Adán ni a Eva. El árbol navideño, los nacimientos o belenes, las posadas, los cantos, las esferas, las piñatas, los regalos, los aguinaldos, los foquitos de colores, toda la parafernalia que cobra vida en esta época tienen un origen cosmogónico ancestral que se pierde en el rápido correr del tiempo, pero lo que ayer era adoración al poder y a la divinidad del Sol, hoy es motivo de festejo cuyo carácter profano y pagano quiere seguir oculto bajo un rito religioso, que nunca dejara de ser eso, un rito, un culto de los druidas y ninfas mitológicas, sustituidos por Santa Claus y los angelitos asexuados y que con cristalinas voces anuncian la buena nueva a la humanidad, aunque desde ese momento hasta la fechan hayan pasado, quizás, 2005 años.
Reminiscencias de cultos antiguos que tenía sentido en el pasado donde los hombres ignoraban casi todo, pero actualmente, cuando la humanidad presume de sus avances y de retar a Dios con la creación de vida artificial, el culto a la divinidad llamada Sol-Jesús sería el más grande contrasentido si no fuera porque la sociedad moderna toma de la Navidad su carácter de ritual primario, por eso es el tiempo de mayor actividad comercial y de intercambio de regalos, de reuniones, vacaciones, comilonas, gulas, briagas, sexo y pachangas lúdicas familiares y no tan familiares. Tal vez sólo el Papa y su séquito siguen creyendo en el origen divino de la Navidad.
En verdad os digo, no soy el Grinch y menos el señor Scrooge, pero estoy de acuerdo con lo que dice Wade Cox en la introducción de su ensayo: Los Orígenes de la Navidad y de las Pascuas Floridas: “Los cristianos han sido condicionados a aceptar que la Navidad y la Semana Santa forman parte de la tradición cristiana. El hecho es que ninguna de esas fiestas es cristiana. Ambas tienen sus raíces en los cultos del misterio, las saturnales, la adoración del sistema de la diosa Madre y la adoración del dios Sol. Son directamente contrarias a las leyes de Dios y a Su Sistema”.....
...y eso que sigo siendo católico por comodidad.
De todas maneras, doy gracias a la Iglesia Católica por que al menos contribuyó a que tuviera una infancia feliz llena de la magia de la Navidad, que me trae recuerdos muy bellos de mi familia en ese pequeño rincón de Italia en México, Chipilo, Puebla.
A modo de conclusión: Si la Iglesia Católica fue capaz de inventar una historia tan grande con base a fantasías y mitos, entonces ¿por qué no iba a inventar que la homosexualidad es un pecado horrible no grato a Dios? Feliz No-Navidad para todos
Ser hay en s.12-13 no era rollo para la iglesia. El problema comenzó cuando cayeron en que los gays TIENEN su vida y no sufren el resto.
Consecuencias???:la inquisición.
La resolución del máximo tribunal de México constituye una derrota histórica para los sectores conservadores, pero también un precedente para que la comunidad gay continúe en la lucha por sus derechos. [Sigue]