13 DE DICIEMBRE DE 2005 Jaime Bayly y "La mujer de mi hermano" Jaime Bayly (Lima, 1965) es un reconocido conductor y entrevistador de la televisión. Sin embargo, de 1994 a la fecha, su faceta como escritor le ha dado notoriedad, sobre todo porque dos de sus libros se han convertido controvertidas películas
“Cuando tenía quince años -recuerda Bayly- entré a trabajar a un periódico de Lima y descubrí que me gustaba escribir”. Sin embargo, para entonces, su sueño era otro: ser presidente de su país. “Por eso leía biografías de hombres poderosos y ensayaba discursos en la ducha”, confiesa.
Se inscribió en la Universidad Católica del Perú con la intención de ser abogado, pero a los 18 años salió por primera vez en la televisión y quedó fascinado con la experiencia. “Pensaba que mi éxito televisivo sería un buen punto de partida para mi carrera política”, cuenta.
Para adquirir notoriedad y respeto, empezó a realizar programas políticos muy serios, pero luego se aburrió y decidió entrevistar a personalidades célebres y extravagantes, lo cual lo hizo muy popular.
Identificado en ideales, en 1990 apoyó la candidatura presidencial de su compatriota Mario Vargas Llosa, apuesta que le costó el exilio, una vez que Alberto Fujimori asumió el poder. “Durante cinco años -revela- me abandoné a sobrevivir perezosamente: gocé y sufrí mis primeros amores, consumí algunas drogas, viajé con libertad, afirmé mi espíritu solitario y, casi sin darme cuenta, renuncié a la ambición de ser presidente”.
Obsesionado con la literatura, dejó la televisión y se fue a vivir a Madrid, donde comenzó a escribir su primera novela que no pudo terminar debido a que se le acabaron los ahorros. Radicado en Miami, volvió a la TV y cobró fama continental con su programa, “El show de Jaime Bayly”, que tenía mucho del formato de “Late Show” del conductor norteamericano David Letterman. Desde ese escaparate, pudo hacer varias “travesuras” que le dieron notoriedad mundial: desde asumir abiertamente su homosexualidad y manifestar públicamente su poca devoción hacia el Papa y la Iglesia Católica, hasta besar ante las cámaras al también conductor venezolano Boris Izaguirre (“Crónicas Marcianas”). “En apariencia -resume Bayly- me divertía con ese programa, pero en el fondo me inquietaba y entristecía el hecho de saber que estaba perdiendo el tiempo, que había silenciado al escritor para convertirlo en un celebrado bufón”. Dos años duró la aventura.
Hastiado de las excentricidades, renunció de manera definitiva a su proyecto televisivo y retomó su vena literaria. “Quería seguir escribiendo el resto de mi vida”, concluye. Lo demás, ya es historia. “No se lo digas a nadie” (1994), su primer novela que inició en Madrid y concluyó en Washington, después de publicada se convirtió en guión de una controvertida cinta dirigida por Francisco J. Lombardi. “Un texto excelente, nihilista y sensual”, lo calificó Vargas Llosa. Tres años más tarde, ganó el Premio Herralde con “La noche es virgen” (1997) y escribió cinco libros más.
Las obras de Bayly tocan temas controvertidos como la bisexualidad, el incesto, la doble moral de los médicos y los curas y la necesidad del ser humano a ser amado, temas todos, abordados en “La mujer de mi hermano”, un libro escrito en 2002 que, convertido en película taquillera con Barbara Mori y Christian Meier en el reparto, en México ha sido vista por un millón de espectadores y fue aclamada durante su estreno en el Festival Iberoamericano de Huelva, el pasado 26 de noviembre.
Jaime Bayly estuvo como invitado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el primero de diciembre. Ahí, luego de definirse como “un rebelde, un aguafiestas y un francotirador”, presentó su noveno libro: “Y de repente, un ángel” (Finalista del premio Planeta, y publicada por el mismo sello en 2005), en el que recrea la historia humorística y tierna de Mercedes, una mucama de 60 años que, a pesar de que no saber leer ni escribir, le enseña a un escritor vago que nunca limpia su casa, una sabiduría que no se aprende en los libros. La trama, quizá, de un siguiente éxito cinematográfico…
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