17 DE AGOSTO DE 2012
El medallista Iván García, de cara a la homosexualidad No me extraña esa respuesta de Iván García sobre su condición sexual, considero que respondió conforme a su formación; por ello, ¿qué hacemos como sociedad para evitar estos comentarios que agreden y socavan los derechos de los homosexuales?
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 ¿Todos las y los mexicanos sabemos de sexualidad?
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Iván García, clavadista mexicano y ganador de medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ha recibido cientos de felicitaciones por este hecho; no obstante, la población ha manifestado expresiones de descalificación hacia el medallista por su comentario escrito en su cuenta de Twitter en el cual señala: “para esas personas que piensan y me dicen gay, la verdad no, ni al caso…100% hombre. ha ha”. La posición de quienes critican a Iván García puede ser ambivalente, de dos caras, por un lado, se le vitorea, se le reconoce, por el otro, se le trata de homófobo.
No deseo polemizar, sólo pretendo compartir algunos comentarios sobre estos hechos; primero, debo respetar todas y cada una de las expresiones publicadas en Twitter, son responsabilidad personal de los que por ese medio se pronunciaron, es decir, son sus dichos y su derecho a la libre expresión que reconoce nuestro marco jurídico (siempre que esta no afecte a terceros y no discrimine).
De esta manera, Iván García, es producto de una sociedad que discrimina y excluye a personas que por su orientación sexual o por su identidad sexo-genérica, tienen un comportamiento no aceptado por la norma social hegemónica; esta visión excluyente y limitante al ejercicio de la sexualidad es, como tal, irracional e injustificada, basada en estigmas (marca física, social o cultural que hace que una persona aparezca como diferente y descalificada), estereotipos y prejuicios (adopción irracional a comportamiento negativo hacia una persona en particular) que no permiten la inclusión y la pluralidad y violentan los derechos humanos.
El medallista olímpico, apenas rebasa los 18 años, y en cascada le llegaron los reflectores mediáticos. Hoy, es una figura pública. Fue formado para competir y ser el mejor; tal vez, no lo puedo asegurar, no se le explicó lo que significa el triunfo y cómo manejarlo.
Por otro lado, el joven Iván, seguramente, ha sido formado bajo contenidos educativos de una sexualidad reproductiva y no sexo-afectiva; esta educación enseña una cultura patriarcal, sexista, de sometimiento, reforzado en la escuela, el hogar y la Iglesia.
Recordemos que el heterosexual se ha formado como tal, ha sido educado desde la infancia para asumir el papel que le permitirá tener éxito en un mundo heterosexual y para despreciar a lo diferente, a lo homosexual.
De esta manera la heteronormatividad se sustenta en los estereotipos de género, que son concepciones y modelos sociales de cómo deben actuar mujeres y hombres.
Así los hombres deben ser masculinos y cumplir con su rol de género asignado socialmente: ser proveedores, se les releva de lo emocional y se les exige confianza, seguridad y VIRILIDAD, al tiempo que se les señala la vestimenta “masculina” adecuada, y se les atribuyen características estereotipadas como ser independientes, racionales, agresivos, dominantes y activos.
Por ello, no me extraña esa respuesta del medallista olímpico sobre su condición sexual, considero que respondió conforme a su formación; por ello, el primer aspecto a comentar es ¿qué hacemos como sociedad para evitar estos comentarios que agreden y socavan los derechos de los homosexuales? Y que tienen disgustados a cientos de personas de la comunidad gay.
No obstante y por otro lado y como lo asienta Marina Castañeda, en su libro La Experiencia Homosexual, ¿un hombre que tiene relaciones con otro hombre deja de ser hombre?, ella responde, los heterosexuales dirían que sí, lo que significaría que, al menos en la cultura popular, ser homosexual es ser “menos hombre”; en este sentido nos obligaría a negar que realizamos contactos sexuales con otros hombres para evitar vernos como “menos hombre”. Nadie que debe legitimar su sexualidad heterosexual diría que es homosexual.
Otra reflexión es porque preguntarnos sobre nuestra orientación sexual (homosexual o heterosexual) o porque precisar frente a los demás que no tenemos una orientación homosexual, por qué hacerlo, cuando menos para el que escribe, plantea reflexionar que se percibe como una anormalidad o deficiencia. Esto es, una persona sana, no se cuestiona porque está sana, pero una persona enferma continuamente se preguntará porque lo está.
Otro asunto que también cabe mencionar, son los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2010 (ENADIS 2010), que dejan mal parados a quienes no cuentan con una orientación sexual hegemónica.
La ENADIS 2010, presenta resultados como el que: tres de cada diez personas no estarían dispuestas a permitir que en su casa vivieran personas que viven con VIH/sida; siete de cada diez personas no heterosexuales señalan estar totalmente de acuerdo y de acuerdo en parte en que en México no se respetan los derechos de las personas homosexuales y bisexuales; cuatro de cada diez personas no estarían dispuestas a permitir que en su casa vivieran homosexuales; 3 de cada diez personas entre 18-29 años consideran positivos que la sociedad esté compuesta por personas con diferentes orientaciones sexuales, además de que cuatro de cada diez personas señalan que las preferencias sexuales dividen a la población.
Por otro lado, la homofobia refleja cómo ha establecido la sociedad patriarcal una distinción entre lo que se considera “normal”, aceptado como sexualidad sana, y lo que considera “anormal”, con lo que se conceptualiza a la homosexualidad como una sexualidad enferma, equivocada o problemática (Guía para la Acción Pública contra la Homofobia)
No critico a Iván García, tampoco lo justifico, eso solo él lo puede hacer, yo deseo expresar que todos estos comentarios nos deberían hacer reflexionar diversas situaciones:
Primero, ¿qué tanto hemos avanzado los activistas de diversidad sexual en la instrumentación de proyectos a favor de crear y desarrollar la conciencia social en la población para sensibilizar y permitir que más población respete las libertades sexuales?, no sólo por este asunto, sino por los cientos que vemos a diario.
Segundo, ¿qué tanto han permeado las actuales políticas públicas y sus marcos normativos para evitar la discriminación, y los procesos de exclusión y rechazo a quienes no logran legitimar la dicotomía de la sexualidad aceptada socialmente? ¿están funcionando?
Tercero, este comentario “para esas personas que piensan y me dicen gay, la verdad no, ni al caso…100% hombre. ha ha”, realizado por un joven al que se la preparado para un ejercicio físico, para competir, para ganar, ¿debe opacar su triunfo? Los comentarios realizados en Twitter plantean que debería de conocer, de saber, de entender, de comprender, y otros verbos más sobre razonar acerca de la sexualidad? pero ¿todos las y los mexicanos sabemos de sexualidad? ¿no será un linchamiento innecesario? ¿por qué sólo exigirle a él, cuando a diario, hay quienes no sólo expresan ese rechazo sino ejercen crímenes de odio por homofobia?
Concluyo, creo que como organización de la sociedad civil deberíamos exigir a las autoridades diseñar y aplicar un modelo educativo científico sexual integral laico, donde se trate y aborde desde la educación básica estos contenidos, tal y como en su momento fue suscrito en la Declaración Ministerial de la Ciudad de México “Prevenir con Educación” en 2008.
Felicito a Iván García por su triunfo, y lo invito a que reflexione sobre su comentario, a que revise la importancia de reconocer en las diferencias la gran oportunidad que tenemos de riqueza social, pero igual de reconocer que aunque diferentes, todas y todos con los mismos derechos.
Por: Gerardo A. Herrera. Fuente: La Región. |
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