18 DE JUNIO DE 2012
 Diversidad...es ¿Y los vapores clausurados? Un hombre como David Razú no le va a entrar porque simplemente NO conoce la realidad de las dinámicas socio-eróticas-afectivas que se dan en esos lugares, simplemente no conoce, ni conocerá. ¿Le entramos?
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 Llama la atención el silencio del lado oficial y de los gays
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Voy a volver a poner el tema de la clausura de los baños de vapor en la mesa.
Sé qué no es un tema que venda tipo "matrimonio gay" o "legalización de estados de personas trans" (a ambos los apoyo) y a allí están los hechos.
Obvio un hombre hetero como David Razú no le va a entrar porque simplemente NO conoce la realidad de las dinámicas socio-eróticas-afectivas que se dan en esos lugares (no es que no sea aliado o buena onda) simplemente no conoce, ni conocerá. Por su parte las amigas lesbianas pues tienen otras dinámicas y las amigas trans a veces son usuarias pero tienen otras prioridades.
Entonces se convierte en un asunto de hombres gays y homosexuales y hsh, pues son los que más usan esos servicios, ya sea para divertirse, bañarse, conocer, socializar o simplemente coger, así con mayúsculas COGER, disfrutar de su cuerpo y de los otros. Sin importar si son sucios, si hay malos tratos, si el agua es reciclada, acuden porque es lo que hay, porque en el DF no hay una legislación que regule o si la hay viven en el vapor de las sombras que genera el mismo.
Déjenme ponerlo de otra forma en Canadá (ese país que a veces parece "gaylandia" por sus leyes de avanzada y sus prides y shalala), debe sus avances en buena medida (no lo digo yo, lo dicen los historiadores de lo LGBT) a que se daban redadas en los bathouses (algo similar, más no igual a los vapores) aquí no hay redadas y nadie puede afirmar que los baños han sido clausurados por homofobia.
Pero llama la atención el silencio, de uno y otro otro. Del lado oficial los motivos pueden ser muchos (venta de alcohol, desperdicio de agua, uso de suelo) etc. Del lado "gay" el silencio se entiende por homofobia internalizada, por un asunto de: "si hablo, entonces se sabrá que voy y si voy a "esos" lugares entonces por lo tanto soy (aquí pónganle el adjetivo que les guste) zorra, puto, fácil, sucio, etc, etc.
Es un asunto público que tiene que ver con espacios de socialización, con lugares que son parte de la historia allí están Julián Pizá, Alonso Hernández, Agustín Villalpando y varios más que desde la historia, el activismo, la literatura pueden y dan cuenta de ello.
Son lugares que existen (o existían) que son, que usan altos funcionarios de organismos públicos, empleados, obreros, jóvenes, adultos. Negar esa realidad es imposible, se entiende el silencio, pero no voy a callar, yo no aunque sea una voz molesta, aunque se enojen y reciba "regaños" por hacer "escandalo" de los vapores y no apoyar movimientos "políticamente correctos" sorry señores NO soy políticamente correcto.
Me queje cuando cerraron el metro y las más de las voces me argumentaron lo que ya sabemos "se pasaban, no son lugares para "eso", que va a decir la gente", etc. Ya la CDHDF esta pronunciándose con su voz EXPERTA de que si hay violaciones, el tiempo da la razón, con la clausura de los baños, se pierde espacios, se pierden empleos, se pierde parte de la Ciudad de México, fuentes de ingreso.
Supongo que los terrenos que ocupan los baños de vapor deben de valer millones de pesos, para un desarrollador inmobiliario, quizás por allí vaya por un asunto de corrupción, quizás no y solo sea la aplicación de la ley.
Lo digo sin problemas, sin rencores y sin aspavientos, para aquel o aquella que desee leerlo. Estamos ante la coyuntura de perder espacios por mera modernidad y transformación de las dinámicas, ante homofobia, disfrazada de legalidad y ante el silencio ante lo que no es políticamente correcto, cute y nice. Ante el cierre de parte de la historia gay y homosexual de la Ciudad de México y del país. Ante entrarle al tema, legalizar, obligar a los espacios a tener condiciones dignas o a permitir que sigan en al sombra del clandestinaje o a tener que conformarnos con espacios caros y pretenciosos (que cubren necesidades de otras personas) pero que no son agradables o accesibles para otros más.
¿Le entramos? O ¿nos quedamos calladitos, porque así nos vemos más bonitos?
Por: Gabriel Gutiérrez. Fuente: Anodis.com |
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