1 DE DICIEMBRE DE 2003 Primer diccionario de términos gays de América Latina Un argentino, un brasileño y un chileno están elaborando el primer diccionario comparado de términos gays de América Latina, que esperan poner a la venta en marzo
La Crónica de Hoy.- Más que dar definiciones de palabras, la obra se centrará en analizar y “mostrar los mecanismos de discriminación ocultos en el lenguaje”, señaló el argentino Flavio Rapisardi en declaraciones publicadas hoy por el diario Página/12.
Rapisardi, que coordina el área de estudios sobre la cultura homosexual de un centro de la Universidad de Buenos Aires, trabaja en la elaboración del diccionario junto al sociólogo brasileño Carlos Figari y el psicoanalista chileno Sergio Sepúlveda.
La idea de hacer el diccionario surgió de una discusión sobre si existe un lenguaje gay, término que quienes lo son prefieren al de homosexual, porque está “psiquiatrizado” y tiene “una fuerte carga de enfermedad”, según explica Rapisardi.
“Llegamos a la conclusión —agrega— de que no hay un lenguaje gay, sino un argot gay, un argot bífido que tiene dos caras: un mismo término puede ser usado como término de identificación —entre nosotros nos decimos loca, puto, maricón— y con un sentido homofóbico”.
Rapisardi opina que “la homofobia es un dispositivo cultural” y que “si se analizan los términos que la sostienen”, como se hace en el diccionario que prepara junto a Figari y Sepúlveda, se puede “avanzar en contra de la discriminación”.
Entre otras cosas, el diccionario explica por qué los homosexuales varones latinoamericanos se nombran a sí mismos en femenino y por qué usan para criticarse los nombres de mujeres famosas como la chilena Gabriela Mistral y la argentina Mariquita Sánchez de Thompson.
Además hace un repaso de la gran variedad de términos que hay en español para referirse a los hombres que se sienten atraídos sexualmente por otros hombres, desde los anticuados “manflor” o “manflorón” hasta “mascavena”, propio de ambientes futbolísticos, pasando por “soplanuca”, “del palo”, “pluma” o “hueco”, todos ellos con un sentido peyorativo. En cuanto a los términos que usan los propios gays, Rapisardi menciona “musculoca”, para el que frecuenta el gimnasio.
La resolución del máximo tribunal de México constituye una derrota histórica para los sectores conservadores, pero también un precedente para que la comunidad gay continúe en la lucha por sus derechos. [Sigue]