Hacia la politización del colectivo LGBT Cientos de personas participaron en una marcha contra los dichos y acciones del Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien ha institucionalizado la discriminación y la homofobia.
Quienes en su momento se opusieron al matrimonio entre personas del mismo sexo, aun perteneciendo a la comunidad LGBT, argumentaban que de aprobarse la reforma en el Distrito Federal se desataría una ola de discriminación y homofobia, en detrimento de los integrantes de la diversidad sexual, de sus familias, y de los derechos ya conquistados.
No podía ser de otra manera y así fue, tal como ocurrió en la mayoría de las ciudades y naciones donde el matrimonio homosexual ya es una realidad. En el caso mexicano, la reacción de los sectores conservadores fue potente y extralimitada, lo mismo desde instituciones, algunos medios de comunicación y sobre todo por parte de los ministros de culto religioso. Y fue extralimitado porque el Estado Laico, consagrado en nuestras leyes y partir de nuestra Historia, es el marco de referencia.
Además, la polarización de la sociedad sobre el tema del matrimonio homosexual, y en particular sobre el derecho a la adopción para parejas gays, no se hizo esperar. Aquí y allá, en los hogares, en las oficinas, en las calles, en los viejos y nuevos territorios de la opinión pública, se confrontaron ideas, posiciones y convicciones: las de aquellos que apuestan por la igualdad y la no discriminación y las de quienes prefieren el inamovible estado de las cosas.
Lógicamente, como todo proceso histórico de cambio, conforme pase el tiempo tales ajustes jurídicos -los cuales por lo pronto han ocurrido en el Distrito Federal- encontrarán terreno más fértil en la idiosincrasia mexicana. No pasarán muchos años cuando, a la luz de los hechos, los más apegados a los modelos de organización social del pasado terminen por ceder y aceptar que tanto el matrimonio civil como el derecho a la adopción a parejas homosexuales enaltecen al país y dignifican a su gente.
Pero además del avance en materia de derechos civiles, otro de los logros del reconocimiento legal del matrimonio, del concubinato y del derecho a la adopción para parejas del mismo sexo, es la incipiente politización del colectivo LGBT, el cual se mantenía -en su mayoría- apático y en pleno abandono de su vocación política. Es verdad que las personas de la diversidad sexual permanecían pendientes de las actividades de ocio y entretenimiento que les corresponden, pero al mismo tiempo ajenas de los asuntos públicos que les atañen, no sólo como integrantes de la diversidad sexual, sino como ciudadanos comunes.
Hoy, por el contrario, comienzan a reconocer otra dimensión de su identidad como personas y ciudadanos. Porque es un hecho que, tan sólo por el hecho de exponerse a los medios de comunicación, son cada vez más las personas que conocen los derechos conquistado por el movimiento LGBT de México en más de 30 años de lucha.
Y la muestra de este fenómeno fue la marcha por los derechos y la dignidad LGBT que se llevó a cabo el pasado 6 de febrero. Éste es el logro adicional del matrimonio homosexual: la conducción de la comunidad lésbico, gay, bisexual, transgénero e intersexual hacia la participación e involucramiento en asuntos de carácter fundamentalmente político.
Por tratarse de un acto que contó apenas con una semana de convocatoria, desprovista del atractivo lúdico que normalmente habían ofrecido las marchas del Orgullo, además de que no se contaron con vehículos de alcance masivo para darla a conocer, los resultados son más que aplaudibles. Fue una marcha eminentemente ciudadana y política, porque aunque el punto de partida fue en la Zona Rosa de la ciudad de México, el destino fue la residencia oficial de Los Pinos y con una finalidad muy concreta: alzar la voz.
Quienes participaron en la Marcha por la Dignidad LGBT conocían la razón de la manifestación: reprobar la irresponsable declaración del titular del Ejecutivo Federal sobre al matrimonio entre personas del mismo sexo -con lo que Felipe Calderón evidenció su desconocimiento de la Carta Magna-. Pero también fue una marcha en contra de la homofobia de Estado, cuya expresión más lamentable fue la acción de inconstitucionalidad promovida por la Procuraduría General de la República.
Con dirección a la casa presidencial, en el Paseo de la Reforma se dieron cita personas mayoritariamente jóvenes, preocupados por las acciones y omisiones de un mandatario que atenta contra los derechos humanos. Por supuesto que -así como hace una década el tratamiento imparcial y objetivo de la diversidad sexual era impensable en los medios de comunicación y ahora es más frecuente- llegará un momento en que la sensibilidad política de la comunidad LGBT sea mayor y alcance a sectores más amplios de la población, porque también hay que decirlo con claridad: esto apenas comienza.
Falta impulsar, por ejemplo, la descentralización de esta lucha, también exigir mayor compromiso con la diversidad sexual de los representantes, funcionarios y gobernantes, independientemente de su ubicación en el espectro político; pero sobre todo, falta que los cientos de asistentes el 6 de febrero a la Marcha por sus Derechos, reproduzcan en sus propios espacios ese discurso que a través de consignas y arengas condenaron la discriminación y la homofobia incitada desde la Presidencia. El primer paso ya está dado.
En otras palabras, la Iglesia católica con su líder en México, Norberto Rivera, se pasó de "lanza". Las leyes en México le prohiben a todos los representantes de cultos religiosos entrometerse en política. Sin embargo, gracias al PAN, Calderón, Televisa, TV Azteca, estaciones de radio y diversos periódicos, la Iglesia se entrometió, al pedirle su opinión sobre las llamadas "bodas gays", y con funestos resultados. Norberto y Cía. aprovecharon para llamarnos "idiotas, estúpidos, anormales". Basta.
El PRI se vende al mejor postor, al grado de ir con la iglesia en contra del derecho de las mujeres. A la comunidad gay la venderían en menos de lo que canta un gallo y veremos, luego de que los panistas pierdan en la suprema, leyes contra la homosexualidad en los estados promovidas por el PRI, el PAN y la Iglesia, igual que en el caso del aborto.
Bueno, el voto al PRI es cuestionable, al menos el PRI de Coahuila, y hasta cierto punto el del DF, si fue congruente con la comunidad LGBT. Habrá que ver su reacción ante las iniciativas de matrimonio gay que han sido propuestas en varios estados del país, y las que vienen. A partir de ahí creo que podremos juzgarlo de manera más justa. Aunque ya vimos como en los últimos tres años han sepultado iniciativas sobre Sociedades de Convivencia en varios estados. Así que nunca se sabe.
¡Tampoco sabía que este medio había promovido el voto por la derecha! Revisando el historial, se ve más que atacó al "populista". Y no me sorprende, porque siempre fue ambiguo. Muchos temas de izquierda se aprobaron en el DF hasta que Ebrard llegó a ser Jefe de Gobierno. Considero que por más fragmentada que esté la izquierda en nuestro país, una cosa sí es clara: campañas contra la homofobia y reconocimiento de nuestros derechos nunca vendrán de la derecha. ¡Ni un voto al PAN-PRI-PVEM-PANAL!
Desgraciadamente tenemos medios de INFORMACIÓN que son parte del sistema y lectoes TROGLODITAS que solo leen, hacen, piensan y VOTAN por quien le prometen desfiles llenos de cuerpos bañados en aceite. Son los escritos como el primer comentario los que deberían de ocupar las columnas de este sitio.
Uy! Que buen comentario!!! (el anterior) Para que se les quite lo tarugo! No puedo comprender por que la gente vota contra sí misma!!! ¿Cómo los gays pueden votar por la ultra derecha conservadora! Y ustedes como medio de información gay, ¿¿¿Promovieron el voto blanqui azul??? ¡Qué decepción!
A pesar de que ADONIS y SERGAY apoyaron al 100% a Felipe Calderón y al PAN, y de que ellos sin tener "vela en el entierro", se metieron en lo que no les importaba, diciendo que la izquierda "es un peligro para México" y fueron voceros de los panistas, YO NO VOTE POR LOS LOCOS HOMOFOBICOS PANISTAS. SERGAY Y ADONIS SON COLABORADORES DE LOS HOMOFOBICOS PANISTAS. Gracias a ADONIS no tenemos a "un populista" en la presidencia... tenemos a un homofóbico. Gracias ADONIS, muchas gracias.
Cientos de personas participaron en una marcha contra los dichos y acciones del Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien ha institucionalizado la discriminación y la homofobia. [Sigue]