4 DE DICIEMBRE DE 2009 Yo Díaz El miedo a lo nuevo, ¿Quién no lo ha experimentado? Dicen que todo lo nuevo siempre nos da miedo. De no afrontarlo posiblemente estemos desperdiciando una oportunidad para cambiar nuestras vidas, pero si los enfrentamos y notamos cambios podremos decir que esos temores valieron la pena.
Esta semana fui al Centro Histórico de la ciudad de México —lo aclaro por aquellos lectores que viven en otros países— para comer con una amiga recién llegada de Toledo, en España, y que quedó sorprendida con lo maravilloso del Zócalo y sus alrededores.
Tras el encuentro, a mi paso por las calles, fue inevitable ver los aparadores ataviados casi en su totalidad con campanas y árboles navideños, regordetes Santa Closes y cantidades desbordantes de nieve artificial. Caí en la cuenta de que diciembre había llegado.
Debo confesar que me invadió una gran nostalgia, resultado de muchas situaciones que como a todos ustedes, me gustaría que cambiaran para bien: tener más trabajo y por consiguiente, dinero; ver felices y contentos a mis seres queridos, y hasta cosas que el espíritu navideño no puede lograr: éxito y reconocimiento.
Pero quizá el reto más grande del próximo año y de todos los que se avecinan sea vencer el miedo a lo inesperado. Dicen que todo lo nuevo siempre nos da temor. De no afrontarlo posiblemente estemos desperdiciando una increíble oportunidad para cambiar nuestras vidas. Es entonces cuando viene la pregunta obligada: ¿Qué será de mí en el futuro?
¿Nunca han experimentado una sensación de miedo y hasta de tristeza cuando se avecina la oportunidad para afrontar nuevas responsabilidades? Como un trabajo que tal vez implique dejar de ver a nuestras parejas o familias. O para quienes lo desean, ser padres o madres, lo que implicará adoptar nuevos hábitos. La lista es interminable.
“Es inseguridad”, me decía casi a regañadientes Armando, uno de mis mejores amigos. Algo contradictorio porque curiosamente a él también le pasó. Una especie de nostalgia lo invadió cuando después de ser sólo meritorio en el Tribunal Superior de Justicia (es abogado), le ofrecieron formar parte de un importante bufete.
Obvio no desperdició la oportunidad y ahora, tras dos años de estar allí, es consiente de que se debe vencer el miedo a todo los nuevo que llega a nuestras vidas, en un sentido estrictamente positivo. “Como era un trabajo absorbente pensaba que dejaría de ver a mi novia y a mi familia, mis dos grandes motivaciones”, me decía. ¡Sí, es buga!
Normalmente se piensa que “eso” o “aquello” vendrá a movernos tiempos y horarios, afectos y hasta amores que terminaran en una ruptura. Tal vez suceda, tal vez no, pero los más beneficiados seremos nosotros. Cuando llegue ese futuro tan esperado podremos decir que estábamos en lo correcto, y que esos miedos valieron la pena.
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Quiero agradecer todos los comentarios vertidos en la columna anterior. No lo mencioné la vez pasada, pero este será un espacio quincenal para compartir con ustedes algunas de mis experiencias, quizá nada increíbles ni extraordinarias, pero sí reales y que tal vez también las han vivido ustedes.
Para rematar, desde aquí mis más sinceras y afectuosas felicitaciones para Fabián de la Cruz Polanco, quien a partir de esta semana debutó oficialmente como director editorial de la revista de cine Stage One México.
Después de que el 21 de diciembre de 2009 fuera aprobado el matrimonio gay; el 4 de marzo de 2010 entrara en vigor la reforma al código civil del DF y el 11 de marzo se celebraran las primeras uniones civiles, es momento de celebrar. [Sigue]