9 DE SEPTIEMBRE DE 2008 Estudio de la SEP en bachilleres revela fracaso de educación sexual Los datos que da a conocer el gobierno federal sólo reconocen la necesidad de fortalecer desde muy tempranas edades la educación sexual pues el panorama de los futuros adultos es sin duda una muestra de una sociedad potencialmente intolerante.
Más que preocupante, como la Secretaría de Educación Pública ha considerado los resultados de la Encuesta Nacional de Exclusión, Tolerancia y Violencia que se presentó en abril pasado sobre el panorama de los jóvenes de 15 a 19 años, es alarmante que la mitad de los adolescentes no acepten la diversidad sexual y mucho menos a las personas con VIH Sida.
A más de 20 años, al menos, en los que se ha difundido que el Virus de Inmunodeficiencia Humana no se transmite más que por vía sanguínea, sexual o perinatal y que este padecimiento no tiene que estar forzosamente relacionado a la muerte, aún en los jóvenes la intolerancia hacia las personas VIH positivas es muy alta.
Peor aún, luego de 30 años de visibilidad de lesbianas, homosexuales, bisexuales y personas trans; de varias campañas contra la discriminación y la inclusión a la agenda política y mediática del término “homofobia”, los estudiantes de bachillerato arrastran ideas tradicionalistas y machistas sobre la orientación sexual.
En ambas situaciones el estudio hecho a 13 mil alumnos de Escuelas Media Superior en 2007 evidenció que en la mitad de ellos, 54 por ciento y 52.8 respectivamente, la educación sexual ha fracasado pues justamente estas ideas son las que se tratan de combatir con información.
Si en 2005 la primera Encuesta Nacional sobre Discriminación que elaboró el Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social preocupaba al señalar que uno de cada dos mexicanos no quisiera compartir casa con un homosexual, hoy el estudio de la SEP asusta más pues se trata de la opinión de las nuevas generaciones.
Los intolerantes y de ideas conservadoras no fueron los integrantes de la población adulta que crecieron bajo un esquema “más cuadrado”, sino los jóvenes que se supone son “de mente abierta”, que tienen mayor acceso a información y que viven en compañía de los medios de comunicación, en donde hoy se dice que el colectivo de la diversidad sexual ya no es excluido ni ofendido.
Sin embargo, en la práctica las cosas son diferentes. La mitad de los estudiantes continúan en la ignorancia del tema, bajo ideas tradicionalistas y vidas cargadas de machismo pues no existe otra explicación de los resultados.
Se ha comprobado que la información adecuada y científica respecto al VIH y la orientación sexual benefician a la inclusión social, a la eliminación de la discriminación y al respeto por las diferencias no sólo la tolerancia hacia ellas.
Los datos que da a conocer el gobierno federal sólo reconocen la necesidad de fortalecer desde muy tempranas edades la educación sexual pues el panorama de los futuros adultos es sin duda una muestra de una sociedad potencialmente intolerante, que no sólo traería consecuencias para la diversidad sexual y las personas que viven con VIH sino a la población en general.
Urge que en las escuelas, a los mexicanos se les enseñe sobre sexo y sexualidad con bases científicas y no moralistas. Urge que las campañas sobre estos temas sean más efectivas que el simple gasto de recursos en grandes ideas que no se concretan. Urge poner cartas en el asunto porque hoy los datos sólo demuestran que por ahora estamos reprobados.
* Anodis Ticker ::
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