17 DE AGOSTO DE 2008
Solos contra el mundo, amor gay contra el odio de dos pueblos Si en México todavía se siente la discriminación aunque gocemos de libertades para llevar a cabo la vida sexual que elijamos, es totalmente imposible en Medio Oriente, donde las historias de amor, sean o no homosexuales terminan en tragedia.
Abel Olivares Ramírez
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Solos Contra el Mundo (The Bubble) narra una historia de amor, como la de muchos, entre dos chicos del mismo sexo, que aunque la sociedad se oponga la llevan a cabo en la clandestinidad aparente, ya que entre amigos están fuera del closet.
La cinta se desarrolla entre Tel Aviv, Israel, y Palestina, como se puede notar, son regiones donde la homosexualidad está brutalmente condenada, castigada, por cuestiones costumbristas y de religión.
La vida de aquella población es toda una tragedia. Al parecer no tanto para el grupo de amigos conformados por Lulu (Daniela Virtzer), Yali (Alon Friedman) y Noam (Ohad Knoller), porque están encerrados en su burbuja occidental.
Su forma de conducirse a la europea los aísla de los conflictos reales de su país. Lulu, una chica empleada en una tienda de esencias aromáticas, seudo activista en contra de los ataques, quien para manifestarse en contra de ello diseña playeras con ciertas leyendas de amor, al igual que se hace cargo de la organización de fiestas con el mismo fin.
Sus amigos Yali y Noam, un par de homosexuales que gustan de muchas cosas que los europeos y los americanos gozan, el pop, el rock, los programas de televisión, sobre todo los reality, la buena comida, la moda, uno dirige un pequeño restaurante, otro una tienda de discos.
En fin, el trío viven su sexualidad con tanta libertad y desfachatez que pareciera que no existe ningún tipo de represión en aquella parte del mundo, sin embargo la realidad es otra, por estar ocupados en ellos mismos viviendo en su burbuja.
La realidad de Ashraf (Yousef Joe Sweid) es otra. Un joven de origen árabe, habitante de Palestina y perteneciente a una de las familias más respetadas de su comunidad, por circunstancias crueles de la vida política, conoce a Noam con quien a la postre entablaría una relación llevada más allá de la amistad, de la política, de las diferencias religiosas, de sus creencias, de su amor.
Entre ellos no existieron las dudas, no había temor alguno, no cabía tampoco ninguna crisis existencial por el hecho de no encajar un árabe en una comunidad judía. Nada valía la pena más que el atreverse a arriesgar el todo por el todo.
Dejarse llevar, ver hasta dónde podía crecer ese sentimiento tan bonito que sentían el uno por el otro, canciones cantadas y dedicadas, amigos para compartir, experiencias qué contar, risas, miradas de ternura, se procuran, se cuidan, se protegen como si el odio imperante entre sus dos pueblos hubiera culminado.
Sin embargo, puede más la hostilidad entre dos pueblos que el amor puro que se pueden tener entre dos personas. La separación siempre estará latente, el quebranto en sus corazones siempre presente.
La familia de Ashraf sumamente tradicionalista, ortodoxos reacios, que cuando se enteran de la orientación del muchacho el rechazo hacia él es inevitable, así como el miedo terrible a que los separen, a que lo casen para alejarlo de esas “perversiones”.
Entonces Ashraf se dedicará a encontrar la manera de no permitir que culmine su amor, por todas estas circunstancias, si fuera posible eternizar ese sentimiento.
Como si estuvieran solos contra el mundo, lucharán para estar siempre juntos, siempre amándose. Si en México es difícil que la sociedad acepte y respete una relación entre gente del mismo sexo, en Medio Oriente es sumamente imposible.
Eytan Fox, (Caminando sobre el agua, 2004) director de la cinta, decidió con ésta plasmar, a través de un guión que proyecta ternura mas no dramatismo con ciertos dejos de humor, una situación muy concreta, de un grupo de “niños bien” de Israel, despreocupados, desenfadados por la situación actual.
No nos muestra aquel Israel reacio, represor, sino como el título lo indica, se encierra junto con sus cuatro protagonistas en la burbuja materialista que la cultura occidental los envuelve. Algo en común entre toda el colectivo gay en todo el mundo es que independientemente a la soledad que podamos padecer, pese a que frecuentemente nos enfrentamos al mundo, todos buscamos el amor, correspondido y eterno.
El problema es que si dentro del mismo grupo de homosexuales no hay ni respeto ni tolerancia entre nosotros, menos lograremos defendernos del mundo y del odio que emana de él.
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 La cinta de Eytan Fox narra una historia de amor en Tel Aviv
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