30 DE JUNIO DE 2008
 Fuera del Clóset Después 20 años, retorna a Puebla la "Mujer Araña" Amancio Orta cumple 30 años en los escenarios poblanos y festeja con su personaje favorito: un homosexual preso en Argentina acusado de abuso de menores y que se enamora de su compañero de celda. Llevan más de 50 representaciones y van por más.
Rafael Sánchez Zanella
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(Primera parte)
Han pasado 30 años desde la primera vez en que Amancio Orta se subió a un escenario descubriendo así su vocación y 20 desde que representó por primera vez a Luis Alberto Molina, un homosexual preso en una cárcel argentina acusado de abuso de menores y que comparte celda con un preso político, Valentín, a quien traiciona fingiéndole amistad para sacarle secretos y revelarlos al sistema carcelario.
Pero el soplón acaba enamorándose de ese hombre que le entregó quizás el único amor verdadero de su vida, la paradoja que es el destino quiso que precisamente Valentín le diera el mejor beso de toda su existencia.
Bajo la dirección del productor Jorge Zago, la obra original del argentino Manuel Puig, que tiene una gran carga política y serios cuestionamientos de identidad sexual que remueven cualquier convicción al respecto, se representa cada jueves y viernes a las 20:30 horas en Espacio 1900, ya cumplió casi 60 representaciones y va por más.
Sin duda, refiere el actor Orta en entrevista, El Beso de la Mujer Araña es una de sus piezas teatrales favoritas y es la que más satisfacciones le ha dado y que puso en entredicho los convencionalismos sociales de la Puebla de los ochenta, época en que fue presentada en el Teatro Principal y que causó escozor en ciertos sectores timoratos.
Ahora, es diferente, Puebla se muestra más abierta a todas las manifestaciones culturales de la diversidad sexual y aunque la obra habla de homosexualidad no es precisamente teatro gay, va mucho más allá de las taxonomías, asegura.
Representar a Molina hizo que finalmente los padres de Amancio Orta reconocieran en él un actor nato después de 10 años de estar en los escenarios, ya que, recuerda, no quería que sus papás lo vieran en esta obra porque hay dos escenas muy fuertes y eso le daba “mucha vergüenza”, pero sin darse cuenta una vez lo vieron y lo felicitaron por su magistral actuación, por eso este papel es sumamente significativo en su carrera profesional.
El beso que le dio a otro hombre en escena y que tanta pena le daba, fue el que finalmente convenció a sus padres de que él era un actor profesional, recuerda.
Sobre una celda, adaptada como el único escenario en la versión poblana, transcurren todas las acciones en la que sobresale una película que nunca se acaba de contar y dos escenas inolvidables por su impacto.
Orta comparte escena con Víctor Rubén, en el papel de Valentín, y por casi dos horas ambos dan cátedra sobre relaciones humanas ya que los personajes desde su propia óptica tratan de entender al otro.
Poner a convivir a un preso político con un homosexual –que no entra del todo en los cartabones prefabricados pues Molina no se siente homosexual, sino una mujer complicando más al personaje y dándole ricos matices que rebasan la transexualidad– suena tan interesante como complejo.
Estos antípodas se ven obligados a convivir y enfrentarse en situaciones extremas hasta llegar a comprenderse y sentir uno por el otro un afecto especial aunque no parecido, ya que Valentín se siente agradecido por los cuidados de Molina, y éste, enamorado y arrepentido por la traición.
Quien fuera integrante del grupo Salvador Novo, compartiendo aventuras escénicas y retos de vida profesional con dos grandes del teatro poblano ya desaparecidos, Víctor Puebla y Marko Castillo, a quienes recordó con nostalgia, el entrevistado hoy forma parte de Teatrofilia y de la Compañía Estatal de Teatro teniendo la oportunidad de hacer todo tipo de personajes y hasta el momento no se ha quedado con ganas de representar ningún papel, ha hecho prácticamente lo que quiere en escena.

El también catedrático universitario dice que representar por tercera vez en 20 años a Molina es una forma de agradecer al público, al que debe el éxito de la obra cada vez que se lleva a escena y en esta temporada, agrega por su parte Zago, va para largo gracias a quienes gustan del arte dramático.
Pese a que en México no vivimos situaciones parecidas a la época que representa la obra tampoco “nos es ajena, pues también existen presos políticos, basta recordar Oaxaca”, asegura Zago, por eso la obra tiene actualidad y temporalidad, pese a los más de 20 años de distancia que representa, cuya adaptación requirió más de un año de trabajo para montarla, tras de sí tiene meses de investigación de primera mano y de un hondo estudio psicológico.
Zago refirió que se trata de una historia inspirada en el régimen militar argentino de la década de los 70, “como obra literaria no tiene temporalidad ni se circunscribe a un espacio determinado, por lo que la profundidad de su contenido, que aborda la libertad, la dignidad humana y las imposiciones de la sociedad, puede ser comprendido en cualquier país y momento", y agregó, "es una obra de emociones intensas, aderezada con toques de humor, en la que uno se ríe, pero no sabe si es de nervios o para no llorar".
Como novela, El Beso de la Mujer Araña se publicó en 1976. Fue prohibida por el régimen militar argentino. Se tradujo a varios idiomas y se ha representado en multitud de países, en España se presentó por primera vez en 1981 y en Nueva York se estrenó en 1989 en versión comedia musical siendo un gran éxito en Broadway.
En México se ha montado multitud de ocasiones y se intentó hacer también en comedia musical con Christian Bach y Humberto Zurita en 1996, quitándole toda su magia en aras de lo comercial, “fue un rotundo fracaso” consideró Orta. En 1985 el productor Héctor Babenco llevó la obra al cine con las actuaciones de Raúl Julia y William Hurst, quien obtuvo el Oscar como mejor actor y la Palma de Oro.
Orta es egresado de la licenciatura en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM, y durante 30 años de trayectoria escénica ha participado como actor en más de 70 obras y ha dirigido por lo menos una decena, entre ellas Hoteles de Puebla, obra ganadora de la pasada Muestra Estatal de Teatro y que actualmente está en cartelera los miércoles a las 20:30 horas también en Espacio 1900.
Hay más que contar de Amancio Orta y de su productor Jorge Zago.
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