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6 DE JUNIO DE 2008 Paul y Rand: Los Rome y Julieta musulmanes Abdel-Qader Ali sólo se arrepiente de una cosa: no haber matado a su hija el mismo día en que nació. "Si hubiera sabido en lo que iba a convertirse, la hubiera asesinado en el mismo instante que su madre dio a luz", explica el padre asesino.
Abdel-Qader Ali sólo se arrepiente de una cosa: no haber matado a su hija el mismo día en que nació. "Si hubiera sabido en lo que iba a convertirse, la hubiera asesinado en el mismo instante que su madre dio a luz", explica el padre sin ningún atisbo de arrepentimiento al periódico The Observer. El delito de su hija no tenía perdón: se había enamorado de un soldado británico en Basora.
El pasado domingo 27 de abril, el diario británico publicó el asesinato por honor de Rand Abdel-Qader, una estudiante de 17 años. Su padre, un empleado del gobierno de 46 años, fue detenido pero la policía lo liberó a las dos horas, de acuerdo a un parte leído por el oficial Ali Jabbar. "Son hombres y saben lo que es el honor", asegura Ali, que relata cómo los demás agentes le dieron la enhorabuena al ‘buen hombre’ por lo que había hecho.
Rand, estudiante de inglés en la Universidad de Basora, conoció a Paul, un soldado británico de 22 años, cuando ella ayudaba como voluntaria a las familias desplazadas y él distribuía agua entre los afectados. Según su amiga, Zeinab, el romance, que duró cuatro semanas, no pasó de las conversaciones en la escuela y un par de salidas por la ciudad. "Rand murió virgen", asegura la joven.
El 16 de marzo, Andel-Qader supo que su hija había sido vista en público con el rubio militar norteamericano, al que define como "el enemigo, el invasor, el cristiano". Nada más que hablar: Rand había deshonrado a su familia. A pesar de los intentos desesperados de la madre por impedir que Ali matase a su hija, éste la ahogó, con la ayuda de sus otros dos hijos, aplastando el cuello de la joven con el pie. Fue enterrada sin ninguna ceremonia.
"La muerte era lo que se merecía. Tengo el apoyo de todos mis amigos que son padres como yo y saben que lo que ella hizo era inaceptable para cualquier musulmán", declaró sin el menor remordimiento el padre a la prensa inglesa. “Ahora no tengo ninguna hija y prefiero decir que nunca la tuve", continúa Alí, para quien las mujeres musulmanas no son como las occidentales, que pueden dormir con cualquier hombre que quieran y quedarse embarazadas sin casarse. Y explica: “Las mujeres musulmanas son y deben de ser respetables. Por eso, cuando una falla, aún siendo la propia hija, merece morir de inmediato y su recuerdo borrado de nuestra memoria”.
La historia Rand y Paul, difundida ampliamente en la prensa europea a partir de al publicación en The Observer, ha causado la indignación en varios sectores feministas que reprueban el salvajismo de las leyes musulmanas y exigen que el hombre pague con cárcel su violenta acción. Por ello, de acuerdo a una denuncia anónima de un oficial de Basora, un político de alto rango iraquí ha dado a Abdel-Qader el dinero suficiente para que se marche unas semanas a Jordania, ‘hasta que la historia sea olvidada’, una práctica común entre los autores de los más de 47 asesinatos por honor registrados desde enero a la fecha en Irak.
De Paul, ‘el Romeo musulmán’ -como ya lo describe la prensa europea- poco se sabe. Unos dicen que ya regresó a Gran Bretaña, temiendo represalias por parte de la familia de su amada. Otros aseguran que está inconsolable. “Desconocía los límites a los que podría llegar una relación que bien pudo haber terminado en matrimonio”, señala una amiga anónima de al pareja.
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