27 de abril de 2008
La diversidad sexual, en la lucha por más espacios laborales Para lograr la igualdad y dignidad, necesitamos reconstruir las instituciones y su forma de organización y acción colectiva, sobretodo aquellas en las que la división se encuentra por orientación sexual, género o identidad.
Salvador Zavaleta
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En la construcción de las sociedades contemporáneas las instituciones forman un elemento clave para interacción de los individuos y producción de la cultura. Las instituciones desde hace dos siglos, han tenidos dos importantes tipos de clasificación de organización y de ordenar su funcionamiento: La división por género y la división por edades. Sin embargo, en las últimas décadas han surgido múltiples formas o subáreas de estas dos categorías, sobre todo en el ámbito laboral: Adolescentes, jóvenes, adultos, adultos mayores, mujeres, mujeres embarazadas y niñas.
¿Y dónde quedan las personas disidentes sexuales? Es a caso que los actores que conformamos la denominada LGBTy TT, somos resultado de las décadas actuales y las mismas instituciones no se han organizado de manera efectiva para insertar a todo tipo de seres humanos en la modernidad incluyendo los grupo étnicos? ¿Será que las identidades emergentes se han dinamizado de manera mucho más acelerada que las normas de las instituciones?
Cuando me refiero a las instituciones en la modernidad, hablo de la familia, el trabajo, la escuela y ciudadanía y en general que tienen que ver con la convivencia e integración colectiva.
En México la historia moderna de occidente, no solamente nos ha dominado, sino también impuesto cierto tipo de vida al cual nunca podremos aspirar ni siquiera algún día alcanzar.
En nuestro país han surgido ciertas características propias de organizarse en las instituciones, incluyendo la corrupción y el trabajo informal. Se trata de una época de crisis y rupturas institucionales, en la que; el reclamo de las diferentes identidades detonadas, se da a relucir por medio de diferentes actores sociales y sus movimientos emergentes, darks, punks, hemos, LGBTyTT, indígenas etc.
Específicamente en la institución laboral, es donde se hacen ver los reclamos de dichas identidades en busca de una inserción dentro de las sociedades.
En la ciudades metropolitanas como el Distrito Federal, los sujetos emergentes de la bien llamada LGBTyTT no solamente surgen en un marco de discriminación que se hace evidente en el ámbito laboral, sino también en uno ciudadano de denuncia sobre el respeto a la identidad y los derechos humanos.
Son los grupos lésbico - gay los que se encuentran en constante bombardeo por la sociedad en lucha contra la discriminación en varias instituciones como el trabajo, la cual se ha desempeñado más en lo jurídico en los últimos años.
Sin embargo ¿Qué se entiende por discriminación sexual? ¿Es la división sexual del trabajo la base de la discriminación?
Se entiende por discriminación, como un acto de excluir, relegar ó negar a una persona de un grupo social determinado. Pero específicamente en el grupo de la institución laboral, la organización puede ser por género, es decir; que de acuerdo a los roles que desempeñan las mujeres u hombres en la sociedad, sea el mismo que realicen en la empresa.
Y cuando a un trabajador se le niega el derecho de cambiar la actividad por otra que no pertenece a su género estamos hablando de un acto de discriminación que puede ser precedido por género, orientación sexual, étnico o hasta xenofóbico etc.
Muchas empresas contratan personal de la LBGTyTT, porque su modo de producción está organizado en base a la división por orientación sexual, y la actividad de la persona por estereotipos sociales de las identidades emergentes como; gay, lésbico, trans, etc., es decir todas estas actividades relacionadas con los roles sociales aplastantes a lo femenino y de dominación patriarcal.
Pero, les permite generar y producir laboral y culturalmente una vida activa social, la cual se encuentra limitada por los roles de los estereotípos identidarios de la mercadotecnia, los medios de comunicación e información.
Es por ello que propongo y tiene finalidad este artículo, la reivindicación de la división laboral por orientación sexual.
En todos nuestros espacios existe un orden y una manera de organizarnos. Los seres humanos estamos destinados a socializar y convivir el uno con el otra. Vivimos muchas veces incomunicados y en lenguajes distintos en una torre de babel, en el que las identidades nos cierran los puentes de entendimiento entre unos con otras.
El concepto de organización laboral por orientación o identidad sexual debe ser retomado por las empresas mercadotécnicas con la finalidad de incluir en una cuota de contratación obligatoria a personas que autodenominan o pertenecen a una identidad sexual disidente.
El incentivo de concursos por proyectos a la denomina LGBTyTT debiése ser tomada en cuenta por directores, ejecutivos, promotores y contratistas de psicología industrial. Este concepto por un lado separa y excluye, pero también reevindicaría y afirmaría una identidad personal con autonomía propia.
Hace falta construir nuevos valores con respecto a la contratación de personal LGBTyTT como los sellos, distintivos y apremios a las empresas socialmente responsables que contratan a personas discapacitadas, adultos mayores, mujeres embarazadas y con ello, en el caso de la mercadotecnia, generar nuevos valores de consumo, pero mucho más aún importante en nuestro caso, ganar una lucha y una victoria más en contra de la discriminación sexual.
Para lograr un concepto de igualdad y dignidad, necesitamos reconstruir las instituciones y su forma de organización y de acción colectiva, sobretodo aquellas en las que la división se encuentra por orientación sexual, género o identidad.
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 Los gays están limitados por los roles de los estereotipos
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