El digito que yo encontré rebasa el millón. Los noticieros ocupan su tiempo para dar la nota, la opinión pública agota el tema con expertos y estudiosos, quienes hasta ahora no han explicado la intolerancia que enfrentan los llamados “emos”; a cambio dan una serie de datos sin sentido y un bla, bla, bla, poco sustancioso; dejándome con una incertidumbre que me acalambra.
Cuando coincido con ellos –los emos-, observo las reacciones del entono ante su presencia. La más de las veces es de rechazo, de hostilidad, aparecen hasta en las conversaciones mala copa de la party o el antro. Y que decir de la Glorieta de insurgentes o Coyoacán que han sido tomadas, incluso defendidas como espacios de convivencia de este grupo mal llamado tribu urbana.
¡No me dejan en paz! Tengo un Emo pegado a mi conciencia de adolescente tardía. Un Pepe Grillo de fleco a la cara y pantalones de cigarrito, me cuestiona (por no decir, me jode) las razones por las cuales en la Plaza de Armas de Querétaro, se orquesto una mini batalla donde ellos eran el enemigo a vencer.
Las razones por las que abundan las paginas “anti emo” y los discursos de odio respecto a su moda. ¿Solo por ser emos? Nada, como canta Mike Jagger: I can’t get no satisfactiooon….
Una forma de entender la discriminación y creciente antipatía hacia este grupo se asoma al explicitar un poco su modus opernadi, para luego ensayar cierta suposición relacionada con la homofobia promovida y exacerbada por nuestro (si, mío y de ustedes) gobierno de ultraderecha.
Lo emo
Emo es un adjetivo. Define ante todo una imagen, un atuendo, un estilo en la apariencia, en la conducta, en la forma de ser, de identificarse. Un aquel (emo) que se diferencia de los otros a partir de su apariencia y sus maneras. Hay quien señala que emo además es una ideología; nada mas equivocado. Emo, es una tendencia propia de la sociedad de consumo, nace y se reproduce como lo que es: una moda.
El génesis del emo es un tanto nebuloso, por lo que he indagado hasta ahora, son una variación del Hard Core y Punk, llamada Emocional Hard Core, cuyas letras están cargadas de sentimentalismo, tristeza y suicidio. “Blink182”,” My Chemical Romance” y “Evanecense” son algunos exponentes tardíos de esta onda.
La imagen emo, una moda entre la androginia y la delgadez
El emo a la mexican curios es mas bien un chic@ que trasgrede en mucho el stablishment, sobre todo en la apariencia. Es desafiante mirar a la mayoría de sus exponentes con aquellas piernas envueltas en un pantalón que ciñe al máximo y uniforma los cuerpos de ellos y ellas, elimina los caracteres sexuales por la delgadez extrema inherente del Emo.
Las caderas escurridas, las t-shirts talla 1 y el aderezo del maquillaje unisex, consistente en ojos delineados estilo Ozzi Osborne + ángel face del clarito para parecer triste, triste y lograr esa imagen de crudo moral o muerto fresco.
Añadiendo un peinado de los "Sex Pistols" imitando a Robert Smith (The Cure) ocultando los barros en la zona T. Todo ello deja un sujeto que maximiza la cabeza y minimiza el cuerpo (si Descartes viviera se replantearía tantas cosas…) a una estética muy particular y da para un estudio completo que aquí no cabe.
Quiero señalar lo complicado que resulta la trasgresión del estereotipo del chavo. Por muy uniformados que podamos andar en la calle gracias a la moda sport, las diferencias (sexuales y de rol) se notan. El emo las esconde, su androginia no es común, lo que sale de lo común asusta.
Si añadimos su afán por exteriorizar –lo que para la mayoría es íntimo- su estado de ánimo, actuarlo en el cuerpo, manifestar tristeza, melancolía, euforia, alegría, sentimientos suicidas, mala vibra, amor en sus distintas versiones. Eso no es cool, ni light, mucho menos nice. Eso es propio de la intimidad, de las prácticas femeninas, de los débiles, eso es gay (sic)…
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