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Un músico atractivo, vanidoso y de mirada vivaz abre las puertas de su hogar a Anodis.com y charla acerca de sus XXX años de trayectoria artística, nos muestra de una manera muy transparente al Horacio Franco músico, pero antes que nada al Horacio Franco como ser humano.
Seducido por la música…
Horacio tiene su primer contacto con la música al estar estudiando la secundaria, esto ocurre cuando un profesor le invita a escuchar a una de las alumnas que tocaba el piano, una sonata de Mozart es la que enamora perdidamente al flautista y lo que le motiva a estudiar y adentrarse en el mundo musical, el instrumento elegido: la flauta dulce, instrumento popular en la educación secundaria, que aunque muchos de sus compañeros odiaban, él se sentía seducido por las notas que de ahí podía arrancar.
El inicio no fue fácil…
Posterior a esto la idea de estudiar música de manera profesional se convierte en una constante en su mente, pero el primer obstáculo con el que se enfrenta es con su familia “para mis papás no era una carrera, ellos eran gente de clase trabajadora que no terminaron la primaria y tuvieron q trabajar desde niños, por lo que no tenían una idea de lo que era estudiar arte o de la cuestión artística” además de que “creían que ser músico era ser un bohemio, loco, alcohólico, era un estigma, algo que seguramente me llevaría a la perdición, para ellos una profesión decente era ser abogado, médico, ingeniero, contador o tener un negocio”, sin embargo, el carácter fuerte que le caracterizo desde pequeño para perseguir sus sueños le llevo a inscribirse casi a escondidas al Conservatorio Nacional de Música.
Una vez en el Conservatorio se da cuenta que en México no se imparte la flauta de manera profesional y comienza a estudiar violín “mi maestro me decía que estaba muy viejo para estar aprendiendo el violín, yo le daba la razón pero no tenía dinero para comprar otro instrumento y la música me llamaba”, y aunque no le gustaba el violín le ponía todo su empeño, mientras aprendía a tocar la flauta de manera autodidacta “me encantaba la flauta, tenía mucha habilidad para tocarla, había comprado discos, partituras y practicaba”, esto le llevo a tocar bastante bien a sus trece años.
Conquistando el sueño…
El primero de siete hermanos en estudiar música “mi hermano quería estudiar música pero no lo dejaron, ellos si estudiaron una carrera decente”, a pesar de ser el más pequeño llego a su familia a romper con los esquemas, “siempre hice lo quise, lo que se me dio la gana, he vivido a mi modo”.
A los trece años con esta auto formación despega en su carrera, “mi profesor de violín era director de orquesta, yo me acerque a pedirle una oportunidad para tocar como solista con la orquesta, el maestro piensa que con violín y se burla de mí”, sin embargo se le dio la oportunidad debido a su habilidad y talento, y toca como solista en concierto el 12 de abril de 1978 en el Palacio de Bellas Artes en la entonces Sala Ponce, un acontecimiento que sin duda marca su vida ya que es como sus padres se dan cuenta que tiene talento y vocación para la música.
Actualmente se sigue sintiendo agradecido con su maestro holandés Walter Van Hauwe por todo lo que le aporto, y declara que entre sus influencias musicales están los Beatles, Vivaldi, Bach y los sones de su barrio “La portales”.
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