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¿Cómo se dio el encuentro entre Hermosillo y tú para comunicarte su deseo de filmar tu novela?
EM: Fue todo muy curioso porque ese día el doctor Moisés Rosas, director del Museo Amparo, que ya en varias ocasiones había invitado a su amigo Jaime Humberto Hermosillo para que viniera a conocer el museo, logró hacerlo venir porque por la tarde se presentaba una conferencia del crítico de arte Olivier Debroise. En el camino hacia Puebla, el Dr. Rosas, que leyó mi novela meses antes y le interesó mucho, le comentó a Jaime Humberto a grandes rasgos el tema y la trama, todo a propósito de un personaje llamado Paolo que sale en la película Rencor de Hermosillo (que ya la vi y es desasosegante). Hermosillo se interesó y, al llegar al Museo Amparo coincidió allí el maestro Alejandro Montiel, secretario de Cultura, que, al saber del interés de Hermosillo por mi libro, me llamó para que por la tarde se lo entregara, y así se hizo: terminada la conferencia de Debroise, el Dr. Rosas me presentó a ambos y le entregué la novela. No tenía dedicatoria ni nada. Hermosillo me pidió que le escribiera en la novela mi e- mail. Al lunes siguiente tenía yo un correo de él donde me agradecía el libro pero me avisaba que era posible que tardara un poco en leerlo y en darme una opinión; el miércoles me mandó otro mail en que me manifestaba que sentía irritación por todo lo que le impedía terminar de leerla y el jueves me dijo que “el daño” provocado en él por mi novela sólo podía resolverse llevándola a imágenes. A partir de ese momento escasearon los mails y abundaron las llamadas de celular y las entrevistas en su casa del DF.
¿Cuál fue tu reacción cuando él te expresó su deseo de llevarla al cine?
EM: ¡Imagínate! ¡Fue la locura! Yo ya conocía algo del trabajo de Hermosillo, sin ligarlo con su nombre, por cierto: me gustaba sobre todo una película muy vieja llamada ‘Amor libre’, donde actúan Alma Muriel y Julissa. Esa película recuerdo haberla visto cuando estudiaba la preparatoria y la grabé en audiocaset y luego la pasaron de nuevo y la grabé en videocaset. Nunca me imaginé que la tercera vez la vería en el loft de Hermosillo, mientras él dormía, y que terminé de verla a las cuatro de la mañana; una hora que me gusta mucho. Para mí, con mi incipiente obra, insertarme en la trayectoria de un artista de tanta trayectoria como Hermosillo es muy importante.
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