26 DE NOVIEMBRE DE 2007
El punto G: Placer al máximo también para los hombres En años recientes se ha hablado de que los hombres también tienen un sitio “estratégico”, de sensibilidad extrema, que puede ser estimulado para desencadenar orgasmos de dimensiones no experimentadas. ¿Sabes de qué se trata?
Redacción Anodis
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(Prodigy).-Desde 1960 el término “punto G” se incorporó al vocabulario de la sociedad moderna que se abría a la sexualidad; desde entonces se sabe que forma parte de la anatomía de la mujer y que sabiéndolo estimular puede detonar uno o varios orgasmos. En años recientes se ha hablado de que también el hombre cuenta con uno, ¿Quiere descubrirlo?
El punto G femenino debe su nombre a su descubridor, el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg, quien en 1960 lo definió como un residuo de tejido que se forma desde el embrión, localizado en la pared frontal de la vagina, circundado por terminaciones nerviosas y sensibles.
La mejor manera de identificar el punto G es mediante la exploración directa, es decir, tocarlo y sentir su constitución granulosa, aunque se sabe que igualmente puede estimularse al tener una penetración profunda durante el acto sexual, por ejemplo, estando la mujer boca abajo mientras el varón penetra la vagina por detrás, haciendo que el pene tenga mayor contacto con la pared anterior, área donde se localiza el punto G.
Ahora bien, en años recientes se ha hablado de que el varón también cuenta con un sitio estratégico, de sensibilidad extrema, que puede ser estimulado para desencadenar orgasmos de dimensiones no experimentadas. Se le ha dado en llamar también punto G, aunque en realidad se trata de un órgano conocido por el hombre desde que empezó a explorar su anatomía: la próstata, que al igual que su homólogo femenino se sitúa cerca de la uretra (conducto que transporta la orina para su expulsión desde la vejiga), pero tiene una función biológica.
En efecto, la próstata es una glándula que cumple un papel muy importante en el organismo masculino, principalmente en la etapa reproductiva, ya que genera el líquido seminal que protege y transporta a los espermatozoides en la ruta que éstos siguen hasta el útero femenino durante el coito (penetración). Además, proporciona las condiciones de acidez, los nutrientes y temperatura adecuada para que esta acción se cumpla como lo marca la naturaleza.
Cómo estimularlo
Como se puede pensar, se llama punto G masculino a la próstata porque incita al orgasmo si recibe adecuado masaje, tal como sucede con el femenino. Sin embargo, el hombre no puede estimularse a sí mismo tan fácilmente, ya que el punto en referencia está dentro del recto, aunque puede intentarlo o solicitar la colaboración de la pareja.
Si quieres tratar, podrás sentir la forma de nuez que tiene la próstata si introduces con toda suavidad y delicadeza un dedo por el ano y lo guías a través de la pared frontal del recto, aproximadamente 5 centímetros, y presiona hacia delante (hacia su pene) hasta notar pequeño abultamiento a esa altura.
La posición que facilita dicha labor es estando acostado boca arriba, con las rodillas contra el pecho, acción que para muchos varones será más excitante si es realizada por la pareja, quien intentará la exploración y brindará un masaje suave y pausado hasta que él llegue al orgasmo, el cual será mucho más intenso que uno normal, con una eyaculación continuada.
Es importante reiterar que emplear el tacto en la zona del ano es sumamente delicado, pues es susceptible de rasgarse y sangrar si no se emplea lubricante o si se hace con fuerza.
Ahora que, si la pareja quiere producir mayor placer, puedes estimular el punto G al tiempo en que practicas sexo oral al miembro masculino, de forma que sea doble el gozo del varón.
Aunque son muchos los "machos" que no quieren descubrir este punto por miedo, la verdad es que quienes lo han probado no dudan en repetir la experiencia. Aun hay varones que sienten que pierden algo de su masculinidad si alguien, o ellos mismos, tocan el área anal y sienten placer, o bien rehuyen practicarlo por higiene, cuando en realidad si se tienen ciertos cuidados no hay riesgos. No obstante, te sugerimos que permitas que tu pareja te ayude a descubrir un nuevo punto de placer y tengas en cuenta los siguientes consejos:
Para evitar molestias o heridas, las uñas de la pareja deben estar bien recortadas
Lubrica el dedo a introducir con lubricante a base de agua
Igualmente útil es usar guantes de látex o un preservativo para proteger el dedo. Deja que tu contraparte toque suavemente la parte externa del ano con la punta del dedo, haciendo círculos.
A continuación, permite que introduzca la punta del dedo más o menos 1 centímetro dentro del conducto anal, para después girarlo pausadamente describiendo círculos en su interior.
Dile a tu pareja a cada instante el efecto que te produce cada paso.
Como te das cuenta, el hombre también tiene un punto secreto que si se sabe explotar puede ser extremadamente satisfactorio. |
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 El punto G se descubre mediante la exploración del tacto
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